PEKÍN .- El atleta georgiano David Ilariani confesaba este lunes, tras pasar las series de 110 metros vallas, que sus compatriotas lo están pasando mal en los Juegos Olímpicos de Pekín, ansiosos por el conflicto con Rusia y por asegurarse de que sus seres queridos se encuentran bien.
Ilariani, de 27 años, explicaba que el conflicto en la ex república soviética está empañando estos Juegos para él y para sus compañeros de equipo.
Georgia lanzó una ofensiva contra la región separatista pro-rusa de Osetia del Sur el 7 de agosto, un día antes de la inauguración. Ahora que las tropas rusas ocupan la zona, que en principio están a punto de abandonar, los preocupados atletas llaman por teléfono a casa lo más a menudo posible.
Cuando este fin de semana se alcanzó un acuerdo de alto el fuego, Georgia asegura que está confirmada la muerte de 182 personas en las zonas del país bajo su control. Rusia, por su parte, estima el número de víctimas mortales en unas 2.000, la mayoríá rusas.
"Estamos muy preocupados - todo el equipo - por esta guerra en Georgia. Todos los atletas hemos sufrido demasiada presión", decía el vallista, que corrió en 13.75 el lunes por la noche en su serie clasificatoria.
"Cada día, cada noche estamos preocupados. Tengo mujer y un hijo en casa, mi esposa está embarazada, así que esperamos nuestro segundo hijo. Estoy centrado en la competición para intentar ayudar a mi familia de la mejor manera posible, pero es muy duro", contaba.
"Los militares rusos están en Georgia caminando por la calle. La gente está asustada. Falta comida, la gente está en malas condiciones. Vuelvo a casa el 25 de agosto después de los Juegos y espero que todo vaya mejor para entonces", añadió.
"Hay muchos atletas sufriendo para competir en estos Juegos. Cada vez que tienes la oportunidad, llamas a casa. Quieres saber en todo momento lo que está pasando allí. Es difícil concentrarse en el deporte con lo que está pasando", añadió.
Ilariani explicó que su familia vive en una zona que no se está viendo afectada por el conflicto pero, como la situación cambia cada día, está deseando volver a su país para ver por sí mismo cuál es la situación. "Mi familia está en una parte del país tranquila y espero que siga así", declaró.
Ilariani, que también compitió en Atenas hace cuatro años, asegura que no hay tensión entre los deportistas de Rusia y de Georgia pero sobre todo espera que la guerra termine pronto.
"El deporte hace que la gente se una, que haga amistad. Así que no hay problemas entre los atletas rusos y georgianos aquí", explicó. "La esencia de los Juegos es la paz y la amistad. Espero que los Juegos ayuden a resolver la situación. La guerra empezó en vísperas de los Juegos, es una locura".