¿Cómo se explica que un país con 26 millones de habitantes y más de 30 millones de hectáreas de tierras agrícolas esté importando más alimentos cada vez?
A simple vista hay un desaprovechamiento del potencial productivo, y al indagar las razones que hoy lo provocan, se puede extraer una lección para Nicaragua.
Ese país con tanta tierra y poca comida es Venezuela, convertido ahora en un laboratorio donde el Gobierno experimenta con lo que ha denominado “socialismo del siglo XXI”.
El nuevo modelo socialista propicia que el Estado controle más la producción agropecuaria, mientras elimina el sistema de precios basado en la oferta y la demanda, para que el Gobierno decida, por ejemplo, a cuánto vender la leche sin considerar cuánto cuesta producirla, procesarla y transportarla hasta el expendio.
En consecuencia, en la Venezuela pro “socialista” las importaciones de alimentos sumaron más de cuatro mil millones de dólares en los primeros cinco meses de este año, lo que significa un incremento del 113 por ciento con relación al mismo período del 2007, según análisis basados en datos oficiales.
Es un país que podría ser autosuficiente en alimentos, porque tiene más de una hectárea de tierra agrícola por cada habitante y el Estado dispone de dinero para financiar cultivos, si cada día exporta 2.7 millones de barriles de petróleo a un precio promedio de 103 dólares.
Sin embargo, el efecto de las políticas “socialistas” está matando la producción agropecuaria, aumentando el gasto del país en importación de alimentos y obligando a los venezolanos a pagar más por lo que comen cada día.
Los precios de los alimentos van subiendo en el mercado internacional y el recargo de cada importación lo paga el consumidor final, el ciudadano.
Las estadísticas oficiales lo muestran con claridad: entre enero y julio de este año, los precios de los alimentos subieron 21.8 por ciento en Venezuela, mientras en su vecino Colombia el incremento fue de 12.78, y en Perú de 6.9 por ciento.
Los economistas afirman que la mejor receta contra la inflación es más producción. Si hoy Venezuela produjera más alimentos y redujera su importación, los venezolanos pagarían menos por lo que comen y también acabaría la escasez, porque en Caracas es difícil encontrar carne, leche y otros productos básicos.
Los agricultores y ganaderos tradicionales han dejado de producir, unos porque nada ganan al vender un producto a menos precio de lo que en realidad cuesta y otros porque sus tierras han sido invadidas o temen que se las quiten.
El economista venezolano Roberto Casanova ha explicado que el Gobierno de Hugo Chávez, mediante la Ley para la defensa de las personas y el acceso a bienes y servicios, puede declarar de utilidad pública e interés social las propiedades que considere, sin que medie declaratoria previa de utilidad pública. “Es una forma ‘pacífica’ de cercar la propiedad privada e ir creando la ‘economía social’”, comentó.
Así avanza Venezuela hacia el “socialismo del siglo XXI” y detrás, como vagones de un tren con destino incierto, van sus aliados, entre éstos la Nicaragua gobernada por Daniel Ortega, donde la inflación ya es la más alta de Centroamérica (13.16 por ciento).