publicidad
Managua
07:43 am
18.08.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
El Internet y la libertad
Alfredo González Holmann
El autor es Máster en Administración de Empresas.
publicidad

Después de escuchar los discursos pronunciados el 19 de julio en los que se mencionó incansablemente la revolución bolivariana, la muerte al imperio y otros epítetos, me preguntaba: ¿En qué mundo están esos gobernantes? ¿Cuál es el cociente intelectual de Internet que tienen?

La revolución del Internet es tal, que hoy se habla de otro coeficiente intelectual (CI), el del Internet (CII).

En 1965, cuando los norteamericanos Leonard Kleinrock y Lawrence Roberts conectaron una computadora en Massachusetts con otra en California a través de una línea telefónica, no se imaginaban el potencial de su invención. Cuatro años después nació la primera red interconectada con un enlace entre la Universidad de California y la Universidad de Stanford.

Posteriormente, en 1989, físicos suizos crearon el lenguaje HTML, construyeron el primer cliente web, llamado World Wide Web (WWW), y el primer servidor web. Hoy sabemos el imperio que se creó, el mundo cambió igual a como se transformó con la invención de la electricidad, el automóvil, el teléfono, etc.

Desde ese entonces, la incorporación de personas a la Red no ha cesado. La calle de esa pequeña ciudad llamada Internet, que al comienzo sólo los fundadores recorrían, hoy la caminan 1.2 billones de humanos y llegan 300,000 nuevos visitantes cada semana. Esa calle de la aldea global llegará a tener varios billones más de caminantes, tantos como adultos tengan esa ciudad que crearon los científicos. Aceleraron la globalización.

En esa calle no puede haber dueños absolutos de la verdad a menos que lo demuestren, pues ninguno de nosotros es más listo que todos nosotros juntos; esto es el Internet. Ese medio, a grandes rasgos, significa la democratización de la tecnología: computadoras para todos. Democratización de las finanzas: tarjetas de crédito para todos. Democratización de la información: Internet para todos.

Hoy es mas difícil quitarle la libertad a un ser humano que camina libre en esa calle en busca de bienestar, pues no se camina en pequeños grupos, caminamos en manadas de millones. Es más difícil que los dictadores construyan muros y eliminen la libertad de prensa, pues es fácil unirse para botar muros a como fácil es transmitir la información sin papel. Si la imprenta mecánica liberó a buena parte del mundo de la dictadura del oscurantismo medieval, el internet acabará con cualquier tipo de dictadura moderna: el Internet es libertad.

En Latinoamérica existen 150 millones de jóvenes, muchísimos son expertos navegadores de la Web, curiosos que ven la prosperidad de sus similares en los países desarrollados y la comparan con su realidad; a ellos no se les puede engañar tan fácilmente a como engañaron a sus padres. Si los quieres engatusar, rápido te dicen: ¡clase de cuento!

Los individuos que amamos la libertad deberíamos utilizar el Internet a como Martin Lutero utilizó la imprenta para protestar y liberarse de los dictadores religiosos de ese entonces. Una muestra de este potencial es la convocatoria que mediante el Internet jóvenes colombianos y del mundo realizaron para protestar en contra de las FARC.

La revolución bolivariana no tendrá más efecto que el típico populismo latinoamericano, donde todo es falso menos la verborrea y la retahíla de mentiras que contienen los discursos, esa es su madriguera. Si progreso queremos para los pueblos latinoamericanos, lo que se debería proponer es que todos los hogares y las escuelas tengan acceso a Internet. En Latinoamérica sólo Chile ha dejado ese populismo y va en camino a la prosperidad.

El odio hacia el imperio es un disfraz —engaño— para no ver el imperio de nuestra propia ignorancia. Los norteamericanos son prósperos debido a que tienen más de 200 años de estar educando a su población. El resultado ha sido su ingreso per cápita anual de 38,000 dólares y las continuas innovaciones que hacen sus individuos. Son ellos los que han creado, para mencionar los más recientes, el imperio de la computadora personal, de Windows, Google, Yahoo, Facebook, iPod y del celular. Esos imperios del pueblo, más el apoyo de su Gobierno, son los que han desarrollado el mercado más próspero jamás conocido. Es un imperio de imperios individuales.

Hoy existen en la Web, librerías, farmacias, etc., que están abiertas 24 horas los 365 días al año; se puede comprar y pagar por Internet sus servicios sin el uso de papel. También hay decenas de bibliotecas y centros de investigación accesibles todo el tiempo. Ojalá utilicemos astutamente el Internet para protestar en manada contra todos aquéllos que insisten en impedir el progreso económico de Latinoamérica.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda