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Lebron James encestando ante el equipo de España, en la última victoria conseguida por el “Dream Team” en los Juegos. ( LA PRENSA/ AP)
Sí, impresionan
El “Dream Team” de Pekín 2008, lo más cercano al de Barcelona 92
Pekín/ Afp
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Histórico equipo

Aquel “Dream Team I”, dirigido por Chuck Daly, marcó una nueva era en el basquetbol mundial, sobre todo por juntar en una misma plantilla a históricos rivales que habían animado la NBA en la década del noventa.

Magia en Larry Bird, Magic Johnson, John Stockton o Clyde Drexler y ni que hablar de Michael Jordan, el dios asistidor, penetrador y de la última bola en los Chicago Bulls, mientras la potencia y despliegue llegaban con Karl Malone, Scottie Pippen, Charles Barkley y Patrick Ewing.

En la arquitectura de este “Dream Team”, que ha barrido a China (101-70), Angola (97-76), al subcampeón mundial Grecia (92-69) y al campeón España (119-82, con una serie de 32-0 en un tramo) en Pekín 2008, tiene cimientos parecidos al primer quintento de ensueño de la historia.

Por primera vez desde la aparición del “Dream Team” en los Juegos de Barcelona 1992, con Michael Jordan y Magic Johnson, Estados Unidos vuelve a hacer soñar en el basquetbol olímpico con la verdadera segunda versión de su Selección, liderada por Kobe Bryant.

Tras ocho años de frustraciones y humillaciones en las grandes citas internacionales, a partir de su último oro en Sydney 2000, en el que estuvo Jason Kidd, que puede hacer doblete si gana en Pekín 2008, la fuerza de la NBA vuelve a pasear su magia por la pintura olímpica.

Relegados del primer puesto en el Mundial de Indianápolis 2002, los Juegos de Atenas 2004 y el Mundial de Japón 2006, frente a la creciente experiencia de sus rivales, pulidos precisamente en la Liga estadounidense, el entrenador Mike Krzyzewski por primera vez siente que tiene en sus manos un real “Dream Team”.

La competencia es más feroz que en 1992, con ases NBA como el argentino Manu Ginóbili, el alemán Dirk Nowitzki o el chino Yao Ming, aunque la diferencia no se siente por la calidad de su equipo. “Vinimos a devolver a Estados Unidos a su lugar”, comentan los norteamericanos.

El técnico se deshace en elogios para sus pupilos, como lo hizo con Dwyane Wade tras la paliza que le dio Estados Unidos al campeón España (119-82) para asegurarse el primer puesto de la llave B.

“Es único, no hay otro como él. Ha trabajado duro para llegar a este nivel representando al equipo de su país y estoy muy orgulloso”, afirmó, aludiendo al cambio de forma que tuvo entre el fiasco de Japón 2006 y Pekín.

Pero el gran refuerzo que dio jerarquía a este “Dream Team” se llama Kobe Bryant, quien hace acordar a Michael Jordan y sus paseos por los estadios catalanes hace 16 años, con triunfo ante Croacia en la final (117-85). Una comparación que se debate desde hace tiempo en el ámbito NBA.

“Hasta ahora en mi carrera me han querido comparar con (Michael) Jordan. Pero él es Jordan y yo soy Kobe Bryant. Somos diferentes. Él es probablemente el mejor jugador de todos los tiempos”, había dicho Bryant, que prestigia el torneo como lo hacía “Air” Jordan.

Bryant considera “la medalla de oro” más importante que el anillo, porque “juegas para tu país, hay más en juego. Pienso que cuando juegas el campeonato NBA, juegas para una franquicia”.

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