El diálogo entre el Presidente de Bolivia, Evo Morales, y los prefectos de regiones rebeldes terminó ayer sin acuerdos para zanjar la crisis política, con las dos partes atrincheradas en sus posiciones.
La cita, que se inició el miércoles en la noche en el presidencial Palacio de Gobierno de La Paz, concluyó ayer casi abruptamente con declaraciones contradictorias sobre lo tratado en más de seis horas de discusiones repartidas entre las dos sesiones.
“Lo que siento de manera general es que los prefectos sólo quieren plata y no quieren tocar una cuestión política”, afirmó el mandatario indígena al evaluar los alcances de la reunión, en una señal de que las posiciones continúan polarizadas.
Más aún, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, el más caracterizado opositor de Morales, no asistió a la cita de La Paz, alegando problemas de salud.
Morales reveló que el Gobierno realizó “una propuesta escrita” en la que deja constancia de su disposición a revisar el recorte de un impuesto petrolero a las regiones cuya devolución es para las regiones rebeldes una condición ineludible para pactar acuerdos en otros temas.
El Presidente insistió en que los prefectos centran sus demandas en la devolución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) sin tomar en cuenta que, por los resultados del referendo revocatorio, “el pueblo boliviano quiere cambios profundos en lo estructural y en lo político”.
GRUPOS PARAPETADOS
La propuesta de Morales plantea un nuevo pacto fiscal en el tema del IDH, un pacto para consolidar las autonomías que demandan las regiones opositoras y otro institucional para designar autoridades en cargos de entidades públicas que están acéfalos, como el Tribunal Constitucional.
El referendo revocatorio de mandatos (realizado el pasado domingo) ha ratificado que la oposición política a Morales está parapetada en las regiones de los llanos orientales y que el oficialismo tiene respaldo en la mayoría indígena de las tierras altas en el Occidente del país.
“No hay acuerdo en los contenidos de los temas en conflicto. La única coincidencia es que estos temas son de discusión ineludible”, señaló Mario Cossío, prefecto del sureño departamento de Tarija, al salir de la reunión en Palacio de Gobierno.
Cossío admitió que Morales entregó a los prefectos una propuesta para resolver el tema del recorte del impuesto petrolero pero dijo que dicha propuesta “no significa un avance”.
Mucho más duro fue el prefecto de Pando, el veterano conservador Leopoldo Fernández, quien dijo que personalmente ve “que cada vez son menores las posibilidades de generar el espacio para el diálogo y para encontrar soluciones concertadas”.
“Para que haya soluciones concretas hay que generar las mínimas condiciones o de lo contrario nuevamente vamos a ser timados”, acusó Fernández al contar que Morales estuvo “muy poco con ellos” en la primera reunión la noche del miércoles porque tenía que cumplir otro compromiso.
El prefecto pandino señaló “que al parecer el Gobierno no quiere resolver el tema del IDH para tener un instrumento para chantajear. “Si aceptan la nueva Constitución (que impulsa Morales) tienen el IDH, si no, no”, afirmó.