En el año 2000, durante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno se adoptó la Declaración del Milenio. Fundamentalmente ésta consistió en enumerar los males principales de la humanidad y estrategias y planes para enfrentarlos. Quedó convocada para el año 2005 otra cumbre para analizar e inventariar los logros obtenidos durante los cinco años. La mayor parte de los compromisos de la Declaración del Milenio tienen su origen en las diferentes Conferencias y Cumbres celebradas previas a la década y que nunca pasaron de ser declaraciones y con muy pocos o resultados limitados: la Mundial del Medio Ambiente, la Cumbre de la Tierra, los Derechos Humanos, Igualdad y Equidad de Género, Desarrollo Social, los Derechos del Niño, de Población y Familia, de la Vivienda, etc.
Es indiscutible que la sociedad civil desempeña un papel importante en estas conferencias donde todas sus autoridades y reclamos fueron dirigidos a los gobiernos para que adoptaran o ejecutaran en sus acciones los compromisos sustraídos en estos acontecimientos mundiales y regionales.
La eliminación de la pobreza, el pleno empleo, la exclusión social, la distribución de la riqueza, el ingreso, el acceso al poder, la calidad de vida, los derechos humanos, el acceso a la información y la rendición de cuentas de los jefes de Estado y sus gobiernos, son temas que se han discutido con la mayor amplitud y participación gracias a las coaliciones de la sociedad civil y otros grupos; consecuentemente, éstas fueron adoptadas por algún gobierno como parte de sus políticas oficiales. Sin la solución a éstas no hay desarrollo sostenible.
El mundo unipolar en que vivimos, después de la caída de la Unión Soviética, tiene que promover los valores que cubren todos los aspectos de la vida religiosa, culturales, éticos, políticos y económicos que no permitan divisiones, intolerancia e imposiciones.
El momento de seminarios, conferencias y análisis se agotó, es hora de ejecutar, arrimar por mas difícil que pueda ser para algunos gobiernos. Las amenazas y desafíos sólo podemos enfrentarlos con la voluntad política de soluciones.
La seguridad ciudadana y demás no se logra por la fuerza. Los conflictos deben resolverse por la paz. El futuro o desaparición del planeta está en nuestras manos.
Los recursos humanos, técnicos y económicos están ahí, en todas las agendas, que incluyan la inmediata ejecución que le corresponde a cada gobierno responsable frente a su pueblo.
Que los procesos de participación y ejecución de las agendas nacionales sean participativos, transparentes, abiertos y coherentes.
Que el interés nacional esté por encima de los intereses particulares y de grupos determinados. El lujo del fracaso es de todos.