La prensa austríaca aclamó ayer como una heroína a la nadadora Mirna Jukic, tras conseguir la medalla de bronce en la competencia de 100 metros braza, y recuerda su difícil evolución deportiva desde que llegó a Austria como refugiada de guerra de Yugoslavia hasta su triunfo olímpico.
“De refugiada a estrella olímpica” titula el diario Kurier en su portada, al recordar la historia de la joven atleta.
El periódico se refiere a la “Mirna manía” desatada en el país centroeuropeo y recuerda que la nadadora, de origen croata, llegó a Austria en 1999, con 13 años, huyendo del conflicto bélico en los Balcanes.
El periódico Die Presse recuerda que Jukic, de 22 años, enfermó en el año 2006 de fiebre glandular y tuvo que abandonar las piscinas durante un año, en lo que pareció el final de su carrera deportiva.
Los periódicos austríacos destacan que esta medalla es la primera individual que Austria consigue en natación femenina y apuestan por las posibilidades de Jukik de lograr otro metal en la competencia de 200 metros, su especialidad.
Desde el Gobierno austríaco, la ministra de Asuntos Exteriores, Ursula Plassnik, mostró su alegría por el triunfo de la nadadora y aseguró que sus éxitos son un “honor para Austria y una satisfacción para Europa”.
La de Junik es la segunda medalla que la república alpina ha logrado hasta ahora en los Juegos Olímpicos de Beijing.