TEGUCIGALPA.- La adhesión de Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que impulsa Venezuela, avanza entre dudas y denuncias de presuntos sobornos a diputados hondureños, que decidirán sobre esa alianza. Mientras el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, le atribuye múltiples ventajas a la adhesión de su país a la ALBA, lo que le corresponde ratificar al Parlamento, la empresa privada la rechaza por considerar que es un proyecto político ideológico.
Zelaya anunció hace dos semanas la adhesión de Honduras a la ALBA, iniciativa de la que afirmó que su país venía participando desde enero pasado como "observador", lo que los hondureños desconocían.
Entre la defensa abierta de Zelaya a la ALBA y la oposición de diversos sectores, la semana pasada surgió un nuevo ingrediente político que enturbió el debate en torno a la iniciativa de Chávez, quien el próximo 25 de agosto estará en Tegucigalpa para formalizar el acuerdo con su homólogo hondureño.
Se trata de un supuesto soborno de un millón de lempiras (52.631 dólares) a diputados de la corriente del gobernante Partido Liberal que apoya a Roberto Micheletti, actual presidente del Parlamento y quien busca la candidatura a la presidencia del país.
La denuncia del presunto soborno la dejó entrever el vicepresidente del país, Elvin Santos, en una entrevista a la radio HRN.
Santos busca la candidatura presidencial en las elecciones internas de noviembre próximo, previo a las generales de 2009.
Santos expresó hoy que él no ha dicho que el dinero otorgado en los últimos días a diputados del Parlamento es para que voten a favor de la ALBA, y enfatizó que no se va a retractar, como se lo ha pedido el presidente.
Zelaya dijo que las supuestas afirmaciones de Santos son una "acusación falsa, temeraria, mal intencionada y que daña la imagen del país".
El presunto soborno, que también han rechazado los diputados seguidores de Micheletti, agrió más las deterioradas relaciones entre Zelaya y su vicepresidente, quien incluso tiene su despacho en su residencia particular porque no encontró sitio en la sede del Poder Ejecutivo, al asumir en enero de 2006.
El ministro hondureño de la Presidencia, Enrique Flores, y otros cercanos colaboradores del presidente, también le exigieron hoy a Santos que se retracte porque sus presuntas acusaciones son "falsas y tendenciosas".
La chispa que encendió la polémica y sembró la duda entre varios sectores, surgió de un diputado seguidor de Elvin Santos, quien la semana pasada dijo haber recibido una llamada telefónica para que pasara por la Casa Presidencial a recibir un cheque por un millón de lempiras.
El diputado, ngel Saavedra, quien dejó entrever que el cheque era un soborno, dijo que lo confundieron con su compañero de cámara José Alfredo Saavedra, secretario del Parlamento y seguidor de Micheletti.
El desembolso del dinero, en efecto, se ha hecho desde la Presidencia, pero como parte del Fondo Social de Planificación Departamental, aprobado por el Parlamento, según lo que han corrido a aclarar los diputados afines a Micheletti, quienes han amenazado con enjuiciar a Santos si no se retracta.
La voluntad política de Zelaya, de que su país forme parte de la ALBA es rechazada por muchos diputados, entre ellos el presidente del Parlamento, quien ha dicho que no comparte la forma de gobernar de Hugo Chávez, aunque está dispuesto a escuchar sobre las "bondades" que le atribuyen a la Alternativa Bolivariana.
Entre otros elogios a la iniciativa de Hugo Chávez, Zelaya expresó ayer que la ALBA "es un nuevo amanecer y el crepúsculo de los reaccionarios liberales".