El número de presos políticos en Cuba bajó de 234 a 219 en los últimos seis meses, pero la situación de derechos humanos continúa “muy desfavorable” en el gobierno de Raúl Castro, denunció una comisión de la disidencia, oficialmente considerada ilegal.
“Dos años después de ciertos reajustes en la alta cúpula gobernante, la situación de los derechos civiles, políticos y económicos (...) continúa siendo muy desfavorable”, dijo la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
Según un informe de esa comisión, tras la salida de Fidel Castro del Gobierno por enfermedad y su sustitución por su hermano Raúl, persisten las detenciones “arbitrarias sistemáticas” y las amenazas de los “enormes aparatos de represión política y social”.
En enero del 2008 había al menos 234 presos políticos y a fines de julio 219, y “puede constatarse que la diferencia entre ambas cifras es mínima” y el número continúa siendo “alto”, añadió.
El texto afirma que el Gobierno sustituyó las largas condenas de cárcel a opositores por arrestos breves y arbitrarios, 640 de los cuales se registraron en el primer semestre, en lugar de 325 en todo 2007.
Añade que el número de reos políticos es “uno de los más altos del mundo” en términos relativos, pero que hay un subregistro.
La CCDHRN señaló que ante la “falta de voluntad política del Gobierno” es “poco probable que mejore la situación de los derechos civiles, políticos y económicos en Cuba, por lo menos a corto plazo”.
Los disidentes piden “la ratificación inmediata de los dos Pactos de Derechos Humanos de la ONU suscritos por Cuba en febrero.
De los 219 presos políticos, 67 fueron adoptados como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. La Habana considera a los opositores “mercenarios” de Estados Unidos.