Días después de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos están saliendo a la luz algunos detalles ocultos, incluida la decisión de descartar a último momento a una niña de siete años que debía entonar la “Oda a la Patria” porque no se la consideró “apropiada”.
Un miembro del politburó pidió que otra niña pusiese la cara y fingiese cantar, declaró el director de música de la ceremonia Chen Qigang.
También circularon versiones de que algunos de los fuegos artificiales que se vieron por televisión habían sido grabados de previo, tal vez por temor a que las cámaras no captaran las 29 explosiones previstas.
China ha hecho lo imposible por difundir una imagen impecable durante los juegos, devolviendo a muchos provincianos a sus ciudades y tapando los edificios en mal estado.
La búsqueda de la perfección incluyó aparentemente a los niños. La actuación de la pequeña Lin Miaoke fue un éxito. Pero resultó que la voz no era la suya sino la de Yang Peiyi.
Las autoridades decidieron que Yang no era lo suficientemente bonita, pero Chen dijo que su voz era la mejor.