Querida Nicaragua: No tengo duda de que la democracia tiene al candidato ganador para la Alcaldía de Managua. Eduardo Montealegre es un magnífico candidato, con todo y la avalancha de lodo que le han lanzado con el relamido asunto de los tan súper dimensionados Cenis. El PLC ha escogido muy bien. Tanto Montealegre como Quiñónez son indudablemente ganadores.
Pero, y aquí viene siempre el pero… el problema no es ganarle al candidato del danielismo. Esta vez Alexis no está en el ring de boxeo. Y como candidato no pasa ni el segundo asalto. El problema es ganarle al candidato que no va corriendo en las elecciones, pero que es una amenaza real. El candidato es el Consejo Supremo Electoral.
Todos los años electorales ha sido difícil luchar en contra del CSE. Se lucha para conseguir cédula de identidad, hay constantes trabas para los demócratas, para los frentistas no.
Uno se pregunta cómo es posible que en 16 años de democracia no hayamos sido capaces de limpiar ese organismo electoral tan viciado, tan marrullero, tan copado por el sandinismo desde siempre y que no ha permitido que la población tenga un momento de sosiego.
Hagámonos la ilusión, por un momento, de que todos tenemos nuestra cédula y que estamos listos para votar. Ahora viene el asunto del padrón electoral, el juego del ratón loco, fenómeno que ya no es fenómeno pues aparece rutinariamente. Luego el asunto de los fiscales, después las fechas topes de las presentaciones de candidatos, las inhibiciones, los rechazos, la escogencia de los fiscales, el cambio del calendario electoral como ocurrió en los municipios de la Costa y, el colmo, la anulación de la personería jurídica para los partidos que consideraron más peligrosos y que le quitarían muchos votos al danielismo.
Ese candidato de las mil cabezas es el más peligroso. No es Alexis Argüello. Es esa hidra de siete cabezas que se mete por todas partes y actúa a favor del oficialismo. El CSE es el candidato más difícil de vencer porque tiene todo en sus manos para estorbar el triunfo del mejor, compite con premeditación, alevosía y ventaja.
Es por esto que muchas veces no entiendo el exagerado optimismo de los demócratas, del grupo Vamos con Eduardo y del propio PLC.
Yo quisiera saber cuál es la clave de su optimismo y qué es lo que piensan hacer con esa avalancha de fiscales que no son de ellos, que han quedado en poder del frentismo y de la ALN sospechosa, la de Eliseo Núñez (padre).
Dicen que nunca hay que perder la esperanza. Y es la esperanza la única fuente donde podemos abrevar el espíritu de triunfo que podamos tener. Siempre hay imponderables, hay hechos que no han ocurrido, hay situaciones fortuitas que pueden presentarse, no todo les puede salir bien a quienes viven fraguando trampas y poniendo zancadillas.
La historia que es maestra de la vida señala cómo han terminado todos aquéllos que pretenden imponerse por la fuerza y dominar a los pueblos irrespetando el sagrado derecho que éstos tienen a escoger a quienes deban gobernarlos.
Somoza García tenía su Tribunal Electoral manejado por un hombre sumiso al dictador. Y “ganó”, entre comillas, muchas elecciones, pero la historia nos dice cómo terminó. Su hijo quiso hacer lo mismo. La historia también nos dice cómo terminó. Ojalá que muchos no se sigan prestando a caprichos de caudillos y que den paso libre a la voluntad popular.