Ocho años esperó el judoka brasileño Tiago Camilo por la posibilidad de pelear nuevamente por una medalla olímpica de oro. Ya no más.
Esa espera llegará a su fin hoy, cuando el campeón mundial de los 81 kilos tratará de confirmar su hegemonía en esa división, el mismo día (anoche en Nicaragua) en que el estadounidense Michael Phelps sumaría su tercera medalla en la natación.
Camilo, campeón mundial de su división, fue medalla de plata en el 2000, a los 18 años, y no participó en los Juegos del 2004, cuando los brasileños inscribieron a Flavio Canto en una decisión polémica, aduciendo que Camilo no tenía suficiente competencia.
“Eso ya pasó, ya está superado”, afirmó Camilo, quien fue considerado el mejor judoka del último mundial, en el que ganó todas sus peleas por ippon, el equivalente al nocaut del boxeo.
Camilo encabeza un poderoso equipo brasileño, que incluye otros dos campeones mundiales, Joao Derly y Luciano Correa. Derly, sin embargo, fue eliminado tempranamente.
“La mía es una de las divisiones más competitiva del judo. Cada pelea será como una final”, declaró Camilo en Beijing.
Phelps, quien ya cosechó tres medallas es todavía la mayor atracción. Estados Unidos podría adjudicarse también los 100 espalda masculinos con Aaron Peirsol. No se descarta un tercer oro estadounidense si Natalie Coughlin gana su batalla con la zimbabuensa Kirsty Coventry, quien en las eliminatorias fijó un nuevo récord mundial. Coughlin tuvo el segundo mejor tiempo.
Australia por la dorada
La única de las cuatro finales de natación en las que los estadounidenses no lucen con posibilidades es la de los 100 pecho femeninos, en los que pinta fuerte la australiana Leslie Jones.
En total se dirimirán 19 preseas doradas y China da por segura la de Wang Xin en la plataforma sincronizada de los clavados, disciplina en la que los dueños de casa procuran barrer con las seis finales programadas. Ya triunfaron en las dos primeras y ahora van por la tercera con Wang, quien también aspira a la de saltos individuales.