Roger Federer lo tuvo cómodo. Rafael Nadal cedió un set, pero salió adelante. Las hermanas Williams no pasaron apuros.
El guión se cumplió al pie de la letra ayer en el tenis olímpico, en el que el chileno Nicolás Massú arrancó con el pie derecho la defensa de uno de sus dos títulos, el de singles. Pero resignó en el primer partido de dobles, en pareja con Fernando González.
Cuando la lluvia finalmente dejó que comenzase la jornada, el suizo Federer inició su tercera participación olímpica ganándole 6-4, 6-2 al ruso Dmitry Tursunov.
Disfrutando su última semana de un reinado de 237 en la cima del ranking masculino, Federer ganó cinco games en fila en el último parcial y a ratos mostró indicios del superlativo tenis que le ha llevado a conquistar 12 torneos del Grand Slam.
“Un buen partido para ser el primero. No puedo pedir más”, declaró Federer, quien en 2008 sólo ha ganado un par de torneos de menor nivel y el oro olímpico podría ser un buen consuelo
Nadal, el español que el próximo lunes desplazará a Federer del primer puesto, se complicó más de la cuenta pero pisó el acelerador al barrer los últimos cuatro games para vencer 6-2, 3-6, 6-2 al italiano Potito Starace.
Fue el debut en sencillos en una cita olímpica, ya que en Atenas sólo vio acción en dobles.
La humedad y no la contaminación se ha convertido en una cruz.
“El problema es la humedad”, declaró Nadal. “Tuve que cambiar de camiseta cada 10 minutos. Así es difícil. Todo el tiempo tenía que ponerme un producto en las manos, tratar de cambiar de toalla”.
Nadal quedó como último español en carrera en individuales. David Ferrer, Nicolás Almagro y Tommy Robredo se fueron.
Quinto cabeza de serie, Ferrer fue el jugador más encumbrado en decirle adiós al torneo tras su revés 7-6 (8), 6-2 ante el serbio Janko Tipsarevic. Almagro (11) sucumbió 6-4, 3-6, 6-3 ante el francés Gael Monfils y Robredo cayó 6-4, 4-6, 8-6 contra el italiano Andreas Seppi.