En la región caribeña sur producen cacao y lo exportan a Europa. /LA PRENSA/Archivo
Investigan identidad del cacao nica
Estudian más de 40 muestras de hojas de cacao de árboles seleccionados por agricultores de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea
También identifican “árboles élite” en cinco fincas de la misma zona para hacer injertos
Servicio de información del IICA
Productores aprenden a injertar

La renovación de las viejas plantaciones de cacao en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) comenzó a tomar un nuevo impulso este mes de agosto, con el fortalecimiento del plan de injertos que desarrolla el Proyecto Orgánico IICA/Austria y el INTA, para producir plántulas más productivas y tolerantes a enfermedades como la moniliasis. El representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Gerardo Escudero, dijo que el IICA en alianza con el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) concluyeron el primer módulo de formación en técnicas de injerto a 25 promotores de cuatro cooperativas, que se encargarán de capacitar a unos 500 pequeños productores de cacao. El INTA cuenta con un “jardín clonal” de cacao en El Rama, 250 km al Este de Managua, con plantas promisorias que fueron seleccionadas por sus altos rendimientos y la tolerancia que mostraron a la moniliasis y otras enfermedades. Escudero señaló que la formación de los promotores se planificó para dar continuidad al programa de injertos que comenzó el Proyecto Orgánico IICA/Austria en febrero pasado, con la introducción de una técnica desarrollada en Ecuador, que reduce de tres a dos años el comienzo de la cosecha en los nuevos árboles. Un injerto es la unión de una planta obtenida por semilla en un vivero con la yema de un árbol. Tanto la semilla como la yema provienen de los llamados “árboles élite” o “padrotes”, considerados así porque destacan en ellos características de alta productividad y tolerancia a enfermedades. El especialista en cacao del IICA, Christian Martínez, dijo que ya fueron identificadas cinco fincas en Muelle de los Bueyes, El Rama y Nueva Guinea, y en cada una se hizo una selección de “árboles élite” para extraer las semillas y las yemas con las cuales se diseminará el programa de injerto en la RAAS. “Tenemos la ventaja de que estas fincas se encuentran en proceso de certificación orgánica, y están ubicadas en zonas estratégicas para que puedan llegar los 468 productores de cacao que apoya el Proyecto Orgánico IICA/Austria”, aseguró Martínez. Hasta ahora ya se han producido las primeras 16 mil plántulas con semillas de árboles élite, para renovar las primeras 25 manzanas de viejos cacaotales.

Marzo es la fecha clave anunciada por el responsable del Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la UNAN-Managua, Iván Marín, para saber, con bases científicas, si el cacao que cultivan los productores de la Región Autónoma del Atlántico Sur es criollo o una mezcla con híbridos introducidos durante los últimos 50 años.

La UNAN-Managua comenzó este año una investigación patrocinada por el Proyecto Orgánico IICA/Austria, para identificar con absoluta certeza el germoplasma del cacao que se cultiva en la RAAS, utilizando por primera vez en la historia del país marcadores moleculares microsatelitales.

En un informe presentado al representante del Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola (IICA), doctor Gerardo Escudero, y al rector de la UNAN-Managua, doctor Francisco Guzmán, el científico Iván Marín dijo que se concluyó con éxito la fase de recolección de 44 muestras de hojas de cacao en los mejores árboles seleccionados por agricultores de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea beneficiarios del Proyecto Orgánico IICA/Austria.

Los agricultores consideran que en sus fincas predominan los materiales criollos y lo atribuyen al abandono en que ha permanecido este cultivo durante muchos años.

Para desentrañar la verdad, en el Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la UNAN comenzará en breve la fase de extracción y análisis de los segmentos de ADN, conocidos como marcadores microsatelitales, con la colaboración científica de universidades de Brasil, Costa Rica y Estados Unidos.

La investigación se propone determinar si en la zona de muestreo hay diversidad genética y descubrir el proceso evolutivo del cacao criollo desde que fuera introducido por los habitantes precolombinos desde su centro de origen situado en la amazonía.

Pero también los investigadores parten del hecho que en los últimos 60 años se han introducido variedades híbridas de cacao que han desplazado o se han cruzado con las variedades criollas.

El doctor Iván Marín considera que este proceso ha generado “un caos genético y una ausencia de uniformidad del germoplasma, que además es afectado por el limitado manejo del cultivo y una fuerte presión ambiental de la ganadería que predomina en toda esa zona”.

No obstante, dijo que si la investigación arroja una diversidad genética amplia, se van a poder crear bancos de germoplasma con los mejores materiales, para desarrollar un programa nacional de mejoramiento genético.

El representante del IICA, Gerardo Escudero, y el rector de la UNAN-Managua, Francisco Guzmán, coincidieron en asegurar que éste será un trabajo emblemático que trascenderá el ámbito científico.

Los dos funcionarios firmaron un convenio de cooperación para sellar el compromiso de trabajar conjuntamente en investigaciones científicas que aporten al desarrollo del sector rural nicaragüense.

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