Marzo es la fecha clave anunciada por el responsable del Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la UNAN-Managua, Iván Marín, para saber, con bases científicas, si el cacao que cultivan los productores de la Región Autónoma del Atlántico Sur es criollo o una mezcla con híbridos introducidos durante los últimos 50 años.
La UNAN-Managua comenzó este año una investigación patrocinada por el Proyecto Orgánico IICA/Austria, para identificar con absoluta certeza el germoplasma del cacao que se cultiva en la RAAS, utilizando por primera vez en la historia del país marcadores moleculares microsatelitales.
En un informe presentado al representante del Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola (IICA), doctor Gerardo Escudero, y al rector de la UNAN-Managua, doctor Francisco Guzmán, el científico Iván Marín dijo que se concluyó con éxito la fase de recolección de 44 muestras de hojas de cacao en los mejores árboles seleccionados por agricultores de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea beneficiarios del Proyecto Orgánico IICA/Austria.
Los agricultores consideran que en sus fincas predominan los materiales criollos y lo atribuyen al abandono en que ha permanecido este cultivo durante muchos años.
Para desentrañar la verdad, en el Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la UNAN comenzará en breve la fase de extracción y análisis de los segmentos de ADN, conocidos como marcadores microsatelitales, con la colaboración científica de universidades de Brasil, Costa Rica y Estados Unidos.
La investigación se propone determinar si en la zona de muestreo hay diversidad genética y descubrir el proceso evolutivo del cacao criollo desde que fuera introducido por los habitantes precolombinos desde su centro de origen situado en la amazonía.
Pero también los investigadores parten del hecho que en los últimos 60 años se han introducido variedades híbridas de cacao que han desplazado o se han cruzado con las variedades criollas.
El doctor Iván Marín considera que este proceso ha generado “un caos genético y una ausencia de uniformidad del germoplasma, que además es afectado por el limitado manejo del cultivo y una fuerte presión ambiental de la ganadería que predomina en toda esa zona”.
No obstante, dijo que si la investigación arroja una diversidad genética amplia, se van a poder crear bancos de germoplasma con los mejores materiales, para desarrollar un programa nacional de mejoramiento genético.
El representante del IICA, Gerardo Escudero, y el rector de la UNAN-Managua, Francisco Guzmán, coincidieron en asegurar que éste será un trabajo emblemático que trascenderá el ámbito científico.
Los dos funcionarios firmaron un convenio de cooperación para sellar el compromiso de trabajar conjuntamente en investigaciones científicas que aporten al desarrollo del sector rural nicaragüense.