Puertas cerradas. Donald Muñoz, de la Red de Jóvenes Nicaragüita (dcha.) reclamó ayer que la Secretaría de la Juventud del Gobierno y los partidos políticos excluyen a los jóvenes independientes a ideologías partidarias. /LA PRENSA/G. FLORES
Jóvenes reclaman espacios políticos
Arlen Cerda
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Critican la corrupción, el caudillismo y el clientelismo en la política nacional

Los jóvenes quieren asumir el rol político que merecen, porque creen que ya es tiempo de un relevo generacional en el sistema partidario nicaragüense, pero aseguran que el caudillismo, la corrupción y el clientelismo que destaca en la cultura de la política criolla les niegan el derecho.

Esa es la conclusión del estudio sobre la Situación y Perspectivas del Ejercicio de Ciudadanía de la Juventud Nicaragüense, realizado en junio pasado por Donald Muñoz, de 28 años, y Mario Narváez, de 23, un par de miembros de la Red de Jóvenes Nicaragüita, que ayer presentó su trabajo a un grupo de periodistas en una convocatoria de la Fundación Konrad Adenauer.

El estudio cualitativo está basado en entrevistas de cuestionario fijo y talleres regionales con jóvenes, consultas con expertos nacionales e investigaciones documentales entre diciembre del 2007 y mayo del 2008, con el objetivo de diagnosticar el comportamiento de la juventud nicaragüense en términos de participación y perspectivas del ejercicio de ciudadanía.

Según Muñoz, la mayoría de los jóvenes son apáticos al sistema político nacional, pero “esa apatía es más bien una expresión de rechazo al sistema”, que según los resultados del estudio “choca” con los principios éticos y morales que busca la juventud como modelo de liderazgo.

“Los jóvenes —dice Muñoz— sí intentan participar en la política, pero los partidos políticos los excluyen porque los consideran inexpertos o les ofrecen un cargo para que se callen en contra de los ideales que los motivan a integrarse a esos espacios”.

Muñoz y Narváez concluyeron que los jóvenes se sienten un instrumento de los partidos para captar votos, pero en la realidad se carece de políticas reales y tangibles y también de recursos para garantizarles oportunidades, educación y empleo más allá de ideologías políticas, a pesar de que son una mayoría.

Según ambos, el desinterés de los jóvenes en organizarse es producto de su desplazamiento en los partidos, el “adultismo” como forma de violencia contra la juventud y la ausencia de un liderazgo con principios que es tan urgente como una agenda pública con sus prioridades.

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