Georgia lanzó ayer una ofensiva militar para recuperar el control en la provincia separatista de Osetia del Sur, provocando una furiosa respuesta de Rusia, que envió tanques a la región y supuestamente bombardeó las bases aéreas de Georgia, amenazando con sumir a la región en una guerra total.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convocó una reunión extraordinaria, la segunda desde el viernes pasado, en un intento por detener la guerra.
La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, instó a Rusia a detener sus ataques aéreos y de misiles así como a retirar las fuerzas militares del territorio de Georgia. Rice declaró en un comunicado que Estados Unidos espera que Rusia acepte una mediación internacional.
Los combates estallaron cuando la atención del mundo estaba puesta en la apertura de los Juegos Olímpicos, y gobernantes de grandes potencias, como el estadounidense George W. Bush y el ruso Vladimir Putin, viajaban a Beijing.
El momento de la ofensiva indica que el presidente georgiano Mijail Saakashvili contaba con la sorpresa para cumplir su promesa de recuperar Osetia del Sur, algo crucial para mantenerse en el poder.
Rusia denunció el ataque de Georgia como “una aventura grotesca”. Según las agencias de noticias, en Osetia del Sur (identificada con Rusia) apenas viven unas 30 mil personas.
BOMBARDEOS RUSOS
Los bombardeos y la ofensiva de las tropas georgianas en Osetia del Sur han causado más de mil 400 muertos, afirmó el líder de esa región separatista de Georgia, Eduard Kokoiti.
“Seguiremos precisando los datos, pero las bajas son de ese orden, y se basan de la información de los familiares de las víctimas”, dijo Kokoiti a la agencia rusa Interfax.
Diez efectivos de las fuerzas de paz rusas murieron y 30 resultaron heridos cuando la artillería georgiana alcanzó su barraca, dijo el vocero ruso, coronel Igor Konashenkov.
Georgia, por su lado, denunció que Rusia bombardeó sus bases aéreas y destruyó varios aviones militares.
Testigos dijeron que la capital de Osetia del Sur, Tsjinval, estaba devastada y casi no quedan edificios en pie.
Rusia, que envió uno de sus ejércitos con 150 tanques, advirtió que el ataque georgiano traerá represalias, y el Ministerio de la Defensa prometió proteger a los habitantes de Osetia del Sur, muchos de los cuales tienen ciudadanía rusa.
Georgia, ubicada sobre el Mar Negro, entre Turquía y Rusia, estuvo bajo la dominación de Moscú durante la mayor parte de los dos siglos que precedieron a la disolución de la Unión Soviética. El país causó la ira de Moscú al pedir el ingreso a la OTAN, hecho que Rusia considera un intento de debilitar su influencia en la región. Georgia cuenta con el apoyo de Estados Unidos.