publicidad
Managua
04:23 am
09.08.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
Reclamo de libertad, en Beijing
publicidad

El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, es seguramente el gobernante democrático más impopular del mundo, o en todo caso está entre los más impopulares. Sin embargo, entre todos los alrededor de ochenta líderes de países que fueron a Beijing para ver personalmente la inauguración de las Olimpiadas, Bush fue el único que desafió a la dictadura comunista de China y se pronunció a favor de la libertad y la democracia para ese país.

“Hablamos abiertamente a favor de una prensa libre, de la libertad de reunión y de los derechos laborales, no para oponernos a los líderes de China, sino porque confiar en ciudadanos con más libertades es la única manera en la que China desarrollará todo su potencial”, dijo el presidente Bush poco antes de llegar a Beijing. “Nosotros promovemos la apertura y la justicia no para imponer nuestras creencias, sino para permitir que el pueblo chino exprese las suyas”, enfatizó el mandatario estadounidense, quien aseguró que “Estados Unidos mantiene su oposición firme a la detención en China de disidentes políticos, activistas de los derechos humanos y activistas religiosos”. Bush abogó por “la libertad de cambiar ideas” y expresó su convicción en que el cambio llegará de manera inevitable a China, “en sus propios términos” y de acuerdo “con su historia y sus tradiciones”.

Seguramente que con esas palabras del Presidente de Estados Unidos, la gente china que quiere ser libre y autogobernarse democráticamente — no sólo disfrutar los beneficios de una economía capitalista, o socialista de mercado, como la llaman de manera vergonzante los líderes comunistas de Beijing—, se ha sentido muy contenta y alentada para continuar su lucha libertaria, que es muy difícil y peligrosa pero igualmente justa, necesaria e inevitable. En realidad, para el pueblo chino que quiere vivir en libertad las expresiones solidarias del presidente Bush son mucho más importantes que el silencio de todos los otros gobernantes democráticos que llegaron a Beijing, los cuales por el motivo que fuese han callado acobardados por la prepotencia totalitaria de los comunistas chinos. Y lo que es peor y más imperdonable, esos líderes democráticos claudicantes se olvidaron de las innumerables personas que están recluidas en las cárceles y en los campos de concentración de China comunista, castigados por querer la libertad, la democracia, la vigencia de los derechos humanos, y sobre todo porque luchan por ellos.

Lo dicho por el Presidente de Estados Unidos, de que demandar la libertad y la democracia para China no significa querer imponerle otras creencias, y que según sus propios términos y de acuerdo con sus tradiciones China también llegará a ser un país libre y democrático, refuta el argumento de los gobernantes de Beijing de que los valores de la libertad y los principios de la democracia son extraños a la nación china, la cual, según ellos sólo puede y debe vivir dominada por un régimen totalitario.

El año pasado, durante un foro internacional que se realizó en Beijing para discutir sobre el futuro de China, el Primer Ministro de este país comunista, Wen Jiabao, pronosticó que la dictadura de su partido durará a lo largo de los siglos. Pero alguien de los presentes, que llegó desde Francia, recordó entonces que el presidente socialista francés Francois Miterrand dijo, el 8 de noviembre de 1989, que el Muro de Berlín seguiría en pie por mucho tiempo y que Occidente tenía que convivir por siempre con el bloque soviético. Sin embargo, muy poco tiempo después el bloque de países comunistas totalitarios comenzó a desmoronarse. Y si el totalitarismo comunista desapareció de la vieja Rusia y de la parte de Europa antes totalitaria ¿por qué no va a derrumbarse o a extinguirse también en China, que es cada vez más moderna, más capitalista y más afín a Occidente?

“Los jóvenes que crecen con la libertad de intercambiar bienes terminarán por exigir la libertad para intercambiar ideas. El cambio en China estará en línea con su historia y sus tradiciones, pero al final llegará”, expresó también el presidente George W. Bush. Y ayer temprano en la mañana (hora de Nicaragua), en la ceremonia cultural de inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing fue presentado un hermoso espectáculo con el lema “Un solo mundo, un solo sueño”. Éste es, ciertamente, el sueño de un mundo libre, el sueño de la libertad.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda