Once personas —entre ellas tres residentes de Miami— fueron acusadas con relación al hurto y venta de más de 41 millones de números de tarjetas de crédito y débito de nueve grandes tiendas.
El líder del grupo sería Albert González, alias “Segvec”', quien dirigía la operación desde un hotel de Miami Beach.
Se cree que es el mayor caso de robo de identidad, investigado por el Departamento de Justicia en la historia de Estados Unidos. Entre las acusaciones figuran asociación delictuosa, acceso ilegal a computadoras, fraude y robo de identidad.
Tres de los acusados son ciudadanos estadounidenses y los otros son de lugares como Estonia, Ucrania, Bielorrusia y China.
Las acusaciones formuladas por un jurado investigador federal de Boston sostienen que los encausados entraron en las redes cibernéticas de comercios como TJ Maxx., BJ's Wholesale Club, OfficeMax, Boston Market, Barnes & Noble, Sports Authority, Forever 21 y DSW.
De acuerdo con fuentes federales, los involucrados robaban los números de tarjetas de crédito y débito usando redes “wireless” (inalámbricas) desde sus computadoras portátiles, mientras manejaban alrededor de centros comerciales. Esta práctica es conocida como “wardriving”.
“Aunque la tecnología ha facilitado mucho nuestras vidas, ha creado igualmente nuevas vulnerabilidades”, dijo el fiscal federal Michael J. Sullivan.
“Este caso muestra claramente cómo unos cuantos golpes de teclado con propósitos delictivos pueden tener resultados muy costosos”.
PIDEN CADENA PERPETUA PARA CABECILLA
En Boston fue encausado Albert González, alias “Segvec”, afincado en Miami y acusado de ser el presunto cabecilla de la banda. Las autoridades lo acusan de fraude cibernético, fraude postal, robo premeditado de identidad y asociación delictuosa, entre otros delitos.
González, que está detenido en Nueva York, encara una pena máxima de cadena perpetua si es declarado culpable de todos los cargos.
BASES DE DATOS HASTA EN EUROPA ORIENTAL
González también operaba bajo otros nombres falsos como “Cumbajohny”, “Soupnazi” y “Kingchilli” y era informante del Servicio Secreto, situación que utilizaba “para obtener información y alertar a sus cómplices”, según indica el documento presentado a la Corte.
Christopher Scott y Damon Patrick Toey, también de Miami, fueron los otros dos ciudadanos estadounidenses acusados formalmente.
Los encausamientos sostienen que los acusados instalaron programas de software para obtener los números de tarjetas de crédito, las contraseñas e información personal de los dueños de las cuentas, y luego ocultaron la información en discos duros de computadoras que controlaban en EE.UU. y Europa Oriental.