Estamos en agosto y el equipo de Tampa Bay sigue ahí. En primer lugar. Y lo más grave para sus rivales es que no hay indicios de un colapso.
Claro que puede haber un desplome en cualquier instante. Si no, pregúntele a los Mets, quienes el año pasado le sacaban siete juegos de ventaja a los Filis con sólo 17 partidos pendientes. Pero perdieron 11 de esos desafíos y Filadelfia se los pasó llevando el último día de la temporada.
Aún así, la forma en que Tampa se ha aferrado a la cima es impresionante. El domingo, Armando Galarraga los tuvo sin carrera en siete entradas. Y llegaron al octavo perdiendo por dos. Empataron. Les dieron un jonrón. Pero volvieron a nivelar las acciones. Entonces se fueron al décimo inning y caían por dos, pero aún así, todavía ganaron el juego.
Ese éxito podría retratar el estilo que han mostrado todo el año. Jamás han bajado los brazos y cuando su carácter ha sido sometido a prueba, han respondido. A los Yanquis los tienen locos y no les han dado ni pedido tregua a los Medias Rojas cuando se han enfrentado.
rumbo a 90 éxitos
Tampa nunca ha ganado más de 70 juegos en sus 10 años de existencia, pero en esta campaña llevan 67 éxitos y les falta jugar 50 partidos. Con el ritmo que llevan, pueden llegar a 95 éxitos y sería el décimo club que gana más de 30 juegos de una campaña a otra.
La mezcla de veteranos como Eric Hinske y Carlos Peña, el establecimiento de Carl Crawford y Scott Kazmir, más el crecimiento de Matt Garza y Andy Sonanstine, con el brillo impreso por un grupo de jóvenes liderados por Evan Longoria, ha hecho de los Rays una tropa sin huecos.
Y aunque los Yanquis y Boston han hecho movimientos con el afán de reforzarse y acabar con la magia de Tampa, esta tropa espera ponerse mejor en los próximos días, cuando suba a su fenómeno David Price (10-0 y 1.97 en las Menores) y a Rocco Baldelli, su jugador de más peso, quien está por salir de la lista de lesionados.
Aunque falta mucho camino por recorrer y teóricamente más un equipo tiene chance de avanzar a los playoffs en cada División, Tampa parece disponer del material para resistir, y sobre todo, porque es difícil proyectar variantes de gran impacto en el standing, porque muchas actuaciones independientes tendrían que ocurrir en masa y eso no suele ser común.