Viviendas populares cero parece otro de esos programas gubernamentales, pero más bien representa un problema muy real que el Gobierno no puede ocultar pues durante esta Administración, el sector construcción y en particular el de construcción de viviendas, ha decaído fuertemente.
Según el Banco Central de Nicaragua en su informe del primer trimestre de este año sobre la construcción privada, la construcción de viviendas en el país registró un descenso importante debido a la caída del sector en Managua. Situación que es admitida por el Gobierno, el cual asegura que durante la actual Administración se construirán unas 40 mil viviendas.
El asesor presidencial para asuntos económicos, Bayardo Arce Castaño, dijo que el déficit de viviendas en el país actualmente es de 937 mil, un problema que no puede ser resuelto por un Gobierno, sino “por muchas administraciones de Gobierno”.
El bajón también es corroborado por el presidente de la Cámara de Urbanizadores (Cadur), Alfonso Silva Molina, quien aseguró que la tardanza en el otorgamiento de los permisos para construcción y el elevado precio de los terrenos son factores que han desestimulado la construcción de viviendas de carácter social.
“Justamente ha habido un decaimiento no sólo en las viviendas sino en todo el sector de construcción. Lo que le decimos al Gobierno es cómo hacemos para dinamizar esta construcción”, afirmó.
Por otro lado, los trámites para construcción de viviendas pueden llevar actualmente entre 15 y 18 meses, lo cual es un tiempo considerable sobre todo cuando se trata de pedir créditos, sostiene el presidente de Cadur.
Este período para otorgar licencias podría reducirse a tres o cuatro meses, demandó el dirigente de los constructores de viviendas.
Además, destaca que los intereses para la venta de viviendas son altos, entre 10 y 11 por ciento, con plazos muy cortos lo que restringe todavía más el acceso a la compra de una vivienda, por lo que “estamos en números negativos”, dijo.
Managua, causa principal
“La contracción del destino residencial a nivel nacional fue el resultado de una caída en el departamento de Managua (-9.7 por ciento) y de la desaceleración en el resto de ciudades (4.2 por ciento)”, señala el informe del Banco Central de Nicaragua, que indica una caída generalizada en los indicadores de “construcciones residenciales”.
Ante esto el asesor presidencial responde que en realidad este problema no se debe limitar a Managua, “el problema es que no es un problema de Managua, es nacional, es un error pensar que el problema de la vivienda es pensar sólo en Managua”.
Arce considera que la construcción de viviendas tiene que extenderse al resto del país, “hay que desarrollar proyectos urbanísticos en los departamentos. La gente se viene a Managua porque supuestamente sólo aquí se vive bien, sólo aquí hay trabajo, sólo aquí hay centros comerciales, sólo aquí hay cines”.
Según Arce, en los tres años y medio que restan de este Gobierno, se construirán 40 mil viviendas, sin embargo, el único esfuerzo visible hasta el momento es un proyecto de Casas Para el Pueblo, en el antiguo centro de Managua, que es de poco más de 400 viviendas y no se pudo inaugurar en la fecha prevista, el 19 de julio pasado, y continúa con serios atrasos.
ESFUERZOS DE LOS URBANIZADORES
Precisamente este martes Cadur realizó el Foro de la Vivienda, como una forma de darle un nuevo impulso a este sector deprimido, “esperamos que con estos esfuerzos y con la feria nuestra podamos remontar esas pérdidas”. Como parte de esto Cadur también realizará del 7 al 9 de agosto la Feria de la Vivienda, en el Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza.
Materiales caros
Por otro lado, Cadur señala como limitante del sector, el elevado costo de los materiales de construcción, los cuales se han elevado considerablemente.
Según Silva, el precio de los terrenos también se ha disparado, lo cual hace inaccesible construir casas de bajo costo debido a estas razones.
Además, este tipo de viviendas tiene que ser construido en cantidades grandes y no en volúmenes pequeños.
“No se pueden hacer proyectos de construcción de 10-15 viviendas, tienen que ser 500, 1,000 o más, para garantizar la viabilidad, la sostenibilidad y rentabilidad del proyecto”, indica Silva.
Hace algunos meses las urbanizadoras se trenzaron en un conflicto con la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) por las restricciones que estaba poniendo al uso del agua para las nuevas residencias, lo cual no estaba autorizado por la institución.
Esto como resultado de la “veda de construcción de viviendas” decretada por una alianza entre Enacal y la Alcaldía de Managua, firmada en febrero de este año y que provocó la paralización de una serie de proyectos de construcción residencial.
La idea era proteger la cuenca sur del lago de Managua y las zonas consideradas de reservas de agua de la capital. La veda entraría en vigencia para la zona oriental de Managua donde ya había proyectos en marcha.
En esa ocasión el presidente de Cadur destacó que la implementación de esa medida tendría efectos negativos en la economía nacional y en el sector de construcción de viviendas.
El efecto también se sentiría en el sector bancario que tiene colocados en créditos de vivienda unos 30 millones de dólares, según cifras del sector.
Estos créditos se encuentran en la zona considerada “vedada” por las instituciones.
Posteriormente Enacal emitió un decreto en el cual impulsaba el cobro por el uso del agua a todas las industrias del país, lo que también afectaba a las urbanizadoras.
La reacción del sector privado en su conjunto no se hizo esperar y se introdujeron recursos de amparo en contra de la medida, los cuales están pendientes de fallo, pero mantienen en riesgo los proyectos de nuevas construcciones.