Otro ferry procedente de Holanda llega hoy al puerto El Bluff, ubicado en la costa Caribe nicaragüense. Luego será trasladado a la bahía de San Juan del Norte o San Juan de Nicaragua para surcar las aguas del Río San Juan hasta desembocar en el Lago Cocibolca, rumbo hacia el puerto de San José del Sur, municipio de Altagracia, en la Isla de Ometepe.
Lo anterior lo confirmó el alcalde de Altagracia, Crecencio Ruiz Oporta, quien se dispone a recibir la embarcación en El Bluff. El barco tiene un costo de 360 mil euros, y en traslado y otros gastos operativos desde Holanda hacia Ometepe, la comuna isleña ha invertido unos 260 mil euros adicionales.
Según Ruiz Oporta, el proyecto tiene un perfil económico-social para beneficiar al sector productivo de toda la isla, a los comerciantes y al sector turístico de la zona. Además, pretende ayudar a los estudiantes que viajan desde Ometepe hacia universidades o centros técnicos, cobrándoles una tarifa menor.
Este negocio lacustre será administrado por la Empresa Municipal de Altagracia S.A. (Emasa) que se encargará de hacer autosostenible las operaciones del barco.
El barco podría entrar a funcionar entre septiembre y octubre, luego de una serie de ajustes que se le harán en el puerto El Diamante, en Granada, pues casi un mes navegando sobre el Océano Atlántico, amerita que sea revisado, confirmó Ruiz Oporta. Su ruta será entre San Jorge (Rivas) y San José del Sur (Altagracia, Isla de Ometepe).
El ingreso de este ferry ampliará la oferta de transporte lacustre entre San Jorge y Ometepe, donde hay dos ferry y varias embarcaciones de madera, las cuales transportan a nativos, turistas nacionales y extranjeros, comerciantes, así como la producción que en gran parte sale de Altagracia.
El reto ahora de la Emasa será no sólo mantener el proyecto económico-social como tal, sino ser rentable e invertir en el muelle de San José del Sur para evitar estancamiento del mismo, como ha ocurrido en Moyogalpa. Las autoridades de Altagracia no deben esperar que el gobierno les resuelva sus necesidades, si bien las pueden cubrir ellas mismas con impuestos que recauden por el servicio que prestarán a los usuarios.
La clave de todo esto será la correcta administración tanto de recursos humanos y materiales, como la parte más delicada de todo negocio como es el uso del dinero. Tendrá que haber una rigurosa transparencia en el manejo de este proyecto. Además, no debe existir bajo ningún motivo, razón o circunstancia, amiguismo que favorezca a determinadas personas al momento de nombrarlas en determinados puestos de trabajo. Tienen que ser profesionales en este sentido y nada de romanticismo. Tampoco sería enteramente adecuado trasladar personal de la Alcaldía de Altagracia a Emasa, pues no siempre las cosas resultan bien con este tipo de movimientos.
Esto se perfila como un proyecto próspero, pero bien administrado, de lo contrario, puede haber serios problemas ante la justicia. El alcalde Ruiz Oporta tiene que dejar todo auditado para evitar posteriores enredos. El nuevo alcalde no sólo debe mejorar lo que le dejan, sino superar las obras realizadas por su antecesor.