Debe ser política de Estado ofrecerlo a mujeres embarazadas, dice representante de Unicef
Aunque la aplicación del test rápido a las mujeres embarazadas, para determinar si son portadoras del VIH, pasó de un 27 a 50 por ciento a nivel mundial, existen países como Nicaragua que siguen rezagados debido a la falta de voluntad —en particular— de las autoridades de gobierno.
Así lo expresó Nils Kastberg, director regional para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en la XVII Conferencia Internacional sobre Sida que se realiza en México.
El funcionario aseguró que con los fondos entregados por Unicef se logró una significativa distribución del test rápido en la zona del Pacífico y Caribe nicaragüense. En ambas regiones se pasó de un tres por ciento de mujeres embarazadas que se aplicaban el test a un 30 y hasta 34 por ciento. Aunque se logró una mejora, las cifras aún están por debajo del promedio logrado a nivel mundial.
“En la zona central andamos malísimo y esos registros hay que mejorar con acciones”, aseguró Kastberg.
De acuerdo con el último Informe Mundial sobre Sida en América Latina hay 1.7 millones de afectados. De este total 550,000 son mujeres y 55,000 niños menores de 15 años, cuya enfermedad la adquirieron en su mayoría de forma vertical, es decir de madre a hijo durante el embarazo.
POLÍTICA QUE DA VIDA
A pesar de que en el país la cifra de niños con VIH apenas se acerca al centenar, el funcionario de Unicef indicó que las acciones del Gobierno deben encaminarse a garantizar mejores servicios, en especial a embarazadas, pues está comprobado que es una forma de detener la propagación de la enfermedad.
“Debería ser política que el Gobierno proteja a las mujeres embarazadas en Nicaragua, no es una inversión cara, el test rápido hace que no sólo se detecte a la madre que tiene el VIH y frenar que lo transmita al bebé, también ayuda a identificar al hombre que tenía el VIH y que se ponga bajo tratamiento. Hoy el VIH no es la muerte, si lo detectas temprano puedes vivir con él”, agregó Kastberg, al participar en una de las actividades de la conferencia.
En Nicaragua, según los especialistas, desde el 2000 se vienen detectando cada año unas 14 mujeres embarazadas con sida, cantidad que podría duplicarse si existiera un programa que permitiera a los centros de salud y hospitales ofrecer el test rápido a cualquier mujer en estado de gestación.
A las mujeres embarazadas que tienen sida, para evitar que el bebé pueda ser contagiado los médicos les prescriben un tratamiento a base de antirretrovirales y les programan el parto a las 38 semanas vía cesárea. Al bebé, una vez nacido, también le suministran antirretrovirales. A los 18 meses lo someten a varios análisis médicos para saber si fue o no contagiado.