Las autoridades chinas reforzaron las medidas de seguridad en la provincia occidental de Xinjiang, tras un ataque terrorista ocurrido el lunes, que dejó 16 policías muertos a escasos tres días de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Se declaró un estado de alerta total para las dependencias del Gobierno, las escuelas y los hospitales de la ciudad de Kashgar y se apostaron policías en las carreteras que conducen a la ciudad, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
La Policía revisó vehículos y corroboró la identidad de sus pasajeros.
16 agentes murieron y otros 16 resultaron heridos el lunes en un audaz ataque, en el que dos individuos tiraron explosivos contra un grupo de policías de Kashgar, cerca de la frontera con Afganistán y Pakistán, y a gran distancia de Beijing.
Los organizadores de los juegos dijeron que se habían tomado todos los recaudos necesarios para garantizar la seguridad. Los juegos serán inaugurados este viernes.
La seguridad es una de las prioridades de China, que movilizó cientos de miles de soldados, policías y residentes como parte de una gigantesca operación para resguardar Beijing. Pero el ataque de Xinjiang dejó en claro que hay otros sectores que son vulnerables.
ataque anunciado
Los dos atacantes arrestados en el lugar del incidente son Uigures, un grupo minoritario musulmán, algunos de cuyos miembros han protagonizado violentas rebeliones contra el gobierno chino.
Las autoridades reportaron que detuvieron a 18 personas sospechosas de ser terroristas.
El ataque había sido anunciado, luego que el mes pasado la misma agrupación extremista, que se cree opera desde un sector montañoso de Pakistán, difundió un vídeo en el que amenazaba con lanzar ataques durante los juegos olímpicos.
El canal estatal China Central Television indicó que en el ataque dos hombres, de 28 y 33 años, habían planeado la acción, robándose un camión recolector de basura y arrollando a un grupo de unos 70 policías que corrían por la calle como parte de su preparación. Luego arrojaron explosivos y atacaron a los agentes con puñales.
Uno de los atacantes perdió una mano al estallarle una bomba de fabricación casera. La Policía recuperó luego más explosivos, un arma y “material de propaganda alusivo a una guerra santa”, de acuerdo con la prensa estatal.