Trágicamente terminó la vida de Melvin José Obando Rivera, de 18 años, alias “Sahinito”, quien la noche del domingo en el barrio Laureles Norte recibió un disparo en la cabeza.
Obando, según la Policía del Distrito Seis, tenía antecedentes delictivos, incluso se le achaca un homicidio ocurrido en Waspam Sur en abril de este año, después de cometer un delito en un negocio de videos.
El capitán Gregorio García, jefe de Información y Análisis en dicho Distrito policial, manifestó que la tragedia ocurrió cuando el ahora fallecido regresaba de una vela y recibió un impacto de bala en la cabeza, supuestamente de manos de un tipo identificado como “Cola de Pato” y su hermano Jimmy, quienes aún no están detenidos porque la Policía amplía las investigaciones.
FALLECE EN EL LENÍN
Herido, el joven fue llevado al Hospital Alemán y debido a lo grave de la lesión y a la especialidad médica requerida, fue remitido al Hospital Lenín Fonseca, donde falleció horas más tarde.
El subcomisionado Leonidas Roque, jefe de detectives en la unidad policial mencionada, manifestó que “Sahinito” tenía acusaciones por robo con fuerza, con intimidación y hasta por amenazas.
NICAS SE ACRIBILLAN
En Costa Rica, un pleito en un bar de San José dejó a tres nicaragüenses heridos. Uno de ellos, el propietario del bar Sin Fronteras, ubicado en el centro de esa capital, se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Rafael Ángel Calderón.
A eso de las 6:00 p.m., del domingo, según informes preliminares de la Policía, se registró una riña originada porque el dueño del bar, conocido sólo como Carlos, se negó a seguirle vendiendo licor a unos coterráneos, pues ya estaban pasados de copas.
Esto habría molestado a los clientes, quienes se negaban a pagar y atacaron al propietario, pero de un pleito de palabras pasaron a los hechos.
Los nicaragüenses Juan Antonio y Johnny Varela Mejía, de 21, resultaron heridos de bala. El primero recibió tres disparos, uno en el pecho y dos en la espalda, mientras el segundo recibió uno en el pecho.
En la trifulca, según versiones preliminares de la Policía, Carlos recibió un botellazo en la cabeza y cinco disparos en el cuerpo. Sus agresores, los hermanos Varela Mejía lo lanzaron a una alcantarilla, por lo que fue remitido grave al hospital.