A través de la historia Nicaragua ha tenido campeones mundiales sólidos como Rosendo Álvarez y fugaces como Ray Márquez. Desordenados como Ricardo Mayorga y de comportamiento correcto como Adonis Rivas. Invencibles defendiendo un título como Alexis Argüello y derrotados en su primera exposición como José Alfaro. De boxeo preciso y limpio como Luis Pérez y confusos como Eddie Gazo.
Obviamente, el gran paradigma de todos ha sido Argüello, boxeador en el que se reunió todo lo que debía tener un pugilista para hacer del éxito una consecuencia natural. Talento, disciplina, entrega, buena administración y carisma.
¿Qué tipo de historia podrá escribir Juan Palacios, el recién coronado monarca mundial interino de los pesos mínimos del CMB? Sólo con el tiempo lo sabremos, pero una vez que pase la euforia y las celebraciones, habrá tiempo para el análisis frío y el trazado de los próximos pasos.
Una ventaja de Juan a la hora de llegar a la captura del título mundial es que lo consigue con más madurez que la mayoría de monarcas que lo antecedieron. Y eso es en términos cronológicos y emocionales. Palacios tiene 27 años, cuatro hijos y una sólida formación cristiana, lo mismo que nivel de estudiante universitario.
El Juan de ahora es uno con mayor experiencia que el agresivo chavalo que quiso despojar del título a José Antonio “El Jaguar” Aguirre hace cinco años. Y que además de buen boxeo ha ofrecido llamativas demostraciones de poder como para diluir el criterio de que no pega. De sus 24 éxitos 19 son KO. Eso es un 70.37 de porcentaje de nocaut.
Sin embargo, el nivel de exigencia de ahora en adelante será mayor. En algún momento se podrá escoger a sus rivales con “pinza”, pero también tendrá que enfrentarse a los ranqueados y eso demandará más y mejor preparación, y más y mayor nivel de sacrificio.
Cuando Argüello se coronó apretó más fuerte el acelerador y alcanzó la excelencia. Rosendo en tanto, trabajó duro al inicio, pero luego las comodidades lo atraparon. Algo parecido se dio con Luis Pérez, quien era ejemplo de sacrificio, pero después se volvió alérgico a los gimnasios.
Vamos a ver de qué lado se va el talento de Palacios, quien sin ser una lumbrera, tiene las herramientas necesarias para construir una buena historia en el boxeo y escapar de las limitaciones.