Los dos principales jefes mexicanos de la persecución contra el crimen organizado y la extradición de capos del narcotráfico, abandonaron la Fiscalía General en menos de una semana, mientras se registra en el país una escalada de la violencia que ha cobrado ya este año más de 2 mil 600 vidas.
Ayer, fuentes gubernamentales informaron de la salida de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) de José Luis Santiago Vasconcelos, quien trabajó durante 20 años en esa institución.
Vasconcelos, contra quien capos del narcotráfico realizaron varios atentados que resultaron fallidos, fue el responsable de la extradición en casi dos años de más de un centenar de delincuentes.
Entre los barones de la droga que Vasconcelos autorizó su extradición se cuentan Osiel Cárdenas, del cártel del Golfo, y Héctor “El Güero” Palma, del de Sinaloa.
Vasconcelos decidió “retirarse” en el marco “de la reestructuración que el presidente (Felipe) Calderón le autorizó hacer al procurador (fiscal) Eduardo Medina Mora en la PGR”, señalaron las fuentes.
Su salida ocurre tres días después que renunció Noé Ramírez como titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), y en medio de versiones de otras dimisiones.
PLATA O PLOMO
Estos movimientos se producen en medio de una espiral de violencia que supera en lo que va de este año los 2 mil 600 asesinatos atribuidos al crimen organizado, cien muertes menos que en todo 2007.
Entre los más de 6 mil asesinatos cometidos en los últimos tres años están los de medio millar de policías, algunos de ellos por ajustes de cuentas al negarse a colaborar o por no querer seguir trabajando para los narcotraficantes, bajo el lema de “plata o plomo”.
Las fuerzas federales tienen entre sus principales blancos a los cárteles de Sinaloa, dirigido por Joaquín “El Chapo” Guzmán, y de los hermanos Beltrán Leyva, que se asociaron con el brazo armado de “Los Zetas”, grupo integrado por desertores del Ejército mexicano.