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Noticias >> Economía
Acento latino
Los medios de comunicación para inmigrantes se transforman en una nueva oportunidad de negocios para los capitales españoles
Hebe Schmidt
MADRID
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“Nosotros sí que la pasamos duro”, recuerda José Luis Salvatierra, el periodista peruano que desarrolló Ocio Latino, el primer medio de comunicación dirigido a los inmigrantes latinoamericanos que se publicó en Madrid. Cuando comenzó, hace 13 años, tenía apenas 6,000 dólares y el soporte publicitario del bar y la tienda del barrio. Hoy, las páginas de su publicación no están vacías: los auspicios le generan ingresos anuales de 1.5 millón de dólares, lo que le permite una tirada cercana a los 32,000 ejemplares mensuales, leída por 120,000 personas, según sus propios cálculos.

Salvatierra sabe que los españoles no fueron profetas en su tierra. Luego de su éxito, los empresarios locales siguieron su idea, con lo que se desarrolló un mercado de medios escritos para inmigrantes que genera inversiones de entre 4.5 millones y 6 millones de dólares anuales, según datos del mercado. “Estuvimos cinco años solos en el mercado”, dice Salvatierra. Hoy existen 14 periódicos y más de 20 revistas y estaciones de radio, como Tentación, Top Radio o Pueblo Nuevo, dirigidos a la comunidad latina. Para muchos, la inmigración latinoamericana está cambiando la estructura y oferta de contenidos de los medios. “Es un colectivo que está creando sus propios periódicos, estaciones de radio y canales de televisión con información adaptada a sus necesidades”, dice José Ramón Santillán, profesor de Teoría de la Información de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid. “Son un instrumento de integración para conocer la política, la cultura y la importancia de los latinoamericanos en España”.

Los inmigrantes representan ya el 10 por ciento de la población española, y el 36 por ciento de los 4.5 millones de extranjeros que viven en la Península Ibérica proviene del continente latinoamericano. Durante 2007, los inmigrantes consumieron más de 60,000 millones de dólares, según el II Anuario de Comunicación del Inmigrante, editado por la consultora Etnia Comunicación con el apoyo de la Secretaría de Inmigración y Emigración del Ministerio de Trabajo de España.

Prueba de ello es que la propiedad de otros tres medios dirigidos a latinos es española. Es el caso de los semanarios Latino, Sí, se puede y de la revista Toumai —estas dos últimas publicaciones dirigidas a todos los inmigrantes—. Los tres son gratuitos y se distribuyen en Madrid, Barcelona y Levante —Alicante, Valencia y la región del Ebro— en puntos como centros de envío de dinero, llamados telefónicos, lugares de esparcimiento y/o estaciones de metro. Brindan información de Latinoamérica y España de interés para los latinos, pero con un tratamiento distinto del que le dan los diarios corrientes. También ofrecen información jurídica específica para la tramitación de nacionalidades, permisos de residencia y trabajo.

Sí, se puede despegó en noviembre de 2004 con un capital inicial de 750,000 dólares, respaldado por el grupo español del mismo nombre, y en 2008 amplió su capital hasta 1.2 millón de dólares. “Tenemos una tirada de 185,000 ejemplares semanales y una media de lectores que supera los 700,000”, cuenta Pedro Sabat, su director general. Y Toumai salió a la calle en febrero de 2003 con 20,000 dólares bajo el brazo. Sus fundadoras, la periodista catalana Mónica Prat y la vasca Itziar Marañón, recuerdan que “al principio éramos nosotras dos para todo, hasta que en 2005 buscamos apoyo financiero”. La revista tiene una tirada de 70,000 ejemplares, tres ediciones diferenciadas en Madrid, Barcelona y el resto de España, y dos redacciones, una en Madrid y otra en Barcelona, con una plantilla de 10 personas. Toumai cerró 2007 con 555,000 dólares en ingresos publicitarios. “Tenemos previsto un plan de expansión que nos permitirá llegar a los 2.2 millones de dólares en 2010”, dice Prat.

Latino, por su lado, es el semanario más leído por los latinoamericanos, con una tirada de 140,000 ejemplares y más de medio millón de lectores sólo del colectivo latino, según datos de Estudios de Medios para Inmigrantes (EMI) —una subcategoría desarrollada por el Estudio General de Medios de la Comunidad de Madrid para este sector—, complementados con estadísticas propias. Arrancó en 2003 de la mano del grupo español Novapress, con una inversión inicial de 1.5 millón de dólares y una idea muy clara: fichar a un periodista latino para la dirección editorial. El colombiano Pedro Nel Valencia, Premio Nacional de Periodismo en Colombia y ex periodista de El Tiempo de Bogotá, fue el elegido. Llevaba poco más de un año en España y venía de Lazo Latino, una revista que aún se edita en Madrid. Valencia organizó la redacción de Latino con 40 periodistas y maquetadores en un 99 por ciento de origen latinoamericano, distribuidos en las redacciones de Madrid, Barcelona y Valencia, con corresponsales en Alicante y Murcia.

Si bien Latino hoy ocupa un lugar de privilegio entre los medios españoles, en sus comienzos enfrentó dificultades, dado que el mercado de la publicidad, su principal fuente de ingresos, es conservador y el sector de la inmigración no era un objetivo tan obvio por el cual apostar hace un par de años. “No ha sido nada fácil convencer a los principales agentes del sector para que invirtieran en publicidad en nuestro medio, y, sobre todo, luchar contra los prejuicios que en un inicio existían en torno a la inmigración”, agrega Carlo Campo, consejero delegado de Novapress.

A futuro, los medios tienen la oportunidad de crecer en volumen y ganar en rentabilidad e influencia. Pero esta evolución dependerá del crecimiento e integración de los inmigrantes en España, y la habilidad de los propios medios para acompañarlo. Para Marc Basté, presidente de la Asociación para el Conocimiento de la Población Inmigrante (ACPI), y creador de Latino, existe una necesidad real del mercado laboral español de atraer talento extranjero debido al envejecimiento endémico de la población autóctona. Incluso, hay quienes dicen que se necesitan entre dos y nueve millones de personas para 2020, como lo indica el informe de la Inmigración de la Fundación Empresa y Sociedad. Es fácil imaginar el resto, si tan sólo proyectamos qué peso tendría en España un medio de comunicación que, como Latino, entre los latinoamericanos —según el informe de medios del EMI 2007— tenga una penetración de más del 50 por ciento en un colectivo de 6 ó 7 millones de personas. Y con el agregado de que, en el caso del inmigrante latino, además, esa evolución de la influencia política será cada vez mayor, dado que el ritmo de nacionalizaciones les permitirá acceder al voto masivamente en muy poco tiempo.

Los medios también tendrán que adaptarse a los cambios de su público. “En este último tiempo ha llegado a España un importante número de paraguayos y bolivianos, y es primordial ir detectando cuáles son sus necesidades informativas y de servicios”, dice Basté. “El colectivo latinoamericano es muy dinámico y sus requerimientos informativos están asociados a continuos cambios”. Y quienes apostaron por el sector se han embarcado en un acaudalado negocio a la vez que han dado voz a la comunidad latinoamericana en España.

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