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Los SAM-7 una vez más entraron a la polémica entre Nicaragua y Colombia. Ahora el presidente Daniel Ortega dijo que no los destruirá porque esos “nos defenderán”. (la prensa/archivo)
Millones tras misiles Sam-7
Unos 32 millones de dólares están en juego con la destrucción de los misiles que Ortega propuso a EE.UU.
Mantener esos equipos le cuesta al Estado más de medio millón de dólares al año, se dijo en el 2005
Ludwin Loáisiga López
politica@laprensa.com.ni
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La conversión

El 31 de julio de 2007, en el XXVIII aniversario de la Fuerza Aérea, Ortega propuso a Estados Unidos destruir los Sam-7 a cambio de equipos médicos de última generación.

Ortega habría solicitado en un primer momento helicópteros, pero no recibió el visto bueno de Estados Unidos.

“¿Qué le diría yo a los Estados Unidos? Está bien, hay mil cien cohetes (Sam-7) que quedan, pero el Ejército se queda con 400 cohetes y el resto de cohetes los destruimos, pero a cambio tienen que dar, bueno, a última hora si no quieren dar helicópteros que den instrumentos quirúrgicos para mejorar los hospitales”, dijo Ortega en julio del 2007.

En aquella ocasión, el mandatario se refirió a medicamentos, tomógrafos, equipos para realizar diálisis e instrumentos para las personas que padecen de problemas cardíacos.

Paul Trivelli, embajador de Estados Unidos, confió la semana pasada que en “un futuro cercano” se firmará con Nicaragua la destrucción de los Sam-7, pero Ortega replicó el jueves diciendo que por ahora no hay acuerdos.

Los 651 misiles tierra-aire de origen soviético, Sam-7, cuya destrucción negocian los gobiernos de Nicaragua y Estados Unidos, podrían tener un valor aproximado a los 32 millones 550 mil dólares, según fuentes militares.

El armamento antiaéreo volvió a tensar las relaciones entre las autoridades de Nicaragua y Estados Unidos, luego de que el presidente Daniel Ortega dijera el pasado jueves que “no hay condiciones” para destruir los misiles, debido a “un ataque aéreo que eventualmente Colombia podría lanzar en contra de Nicaragua”.

El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, señaló la semana pasada que habían entregado una oferta a Ortega, para eliminar los Sam-7.

La propuesta de Estados Unidos fue elaborada “por un equipo del Departamento de Defensa, especializado en administración de hospitales, medicinas, técnicos, junto con el Ministerio de Salud”, precisó Trivelli en el programa de televisión Esta Semana.

Ortega dijo el jueves que se debe estudiar la propuesta y que no “hay condiciones” para anular los 651 misiles. Con un Sam-7 se derribó un avión que transportaba armamento a los “Contras”, que combatían al primer régimen sandinista, el 5 de octubre de 1986.

EL COSTO

El Mayor General e Inspector General del Ejército de Nicaragua, Ramón Calderón Vindell, habría valorado cada Sam-7 en 50 mil dólares, hace cuatro años, cuando era General de Brigada y jefe de operaciones de las fuerzas castrenses.

Nicaragua tiene en sus bodegas mil 51 Sam-7, cuyo resguardo y mantenimiento cuesta al Estado medio millón de dólares al año, según reveló en 2005 el entonces Ministro de Defensa, José Adán Guerra.

Fuentes militares explicaron que el valor de los Sam-7 en realidad es variable. En zonas de conflicto su precio tiende a crecer.

La embajada de Estados Unidos en Managua no ofreció ayer ninguna reacción oficial respecto a las declaraciones de Ortega.

Versiones no oficiales indicaban que el intercambio de misiles por equipos médicos alcanzaría los 38 millones de dólares. Pero los 651 Sam-7 tendrían un valor de 32 millones 550 mil dólares.

El jueves, un año después de haber sugerido el canje, Ortega cambió de opinión y en el mismo escenario: la celebración del aniversario XXIX de la Fuerza Aérea.

“Los Sam-7 son los únicos instrumentos que tenemos con la artillería antiaérea, para defender de un ataque aéreo que eventualmente Colombia podría lanzar en contra de Nicaragua, porque nosotros no tenemos aviones para ir hasta San Andrés, donde furtivamente llegan las autoridades colombianas con sus fragatas de guerra y con sus aviones”, señaló Ortega el pasado jueves.

En 2007 Ortega también había criticado al gobierno de Colombia y a su presidente, Álvaro Uribe, por un desfile militar que efectuó en la isla de San Andrés, cuya soberanía reclama Nicaragua.

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