Mientras el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) anunció que será hasta el próximo miércoles que dará a conocer su propuesta de reajuste al salario mínimo, el sector sindical exigió al Gobierno y a los empresarios agilizar la fijación del nuevo salario mínimo, ante el incremento acelerado de los precios de los alimentos.
El presidente del Consejo Permanente de los Trabajadores (CPT), Antonio Jarquín, expresó que “nosotros esperamos que al final se logre un rápido acuerdo durante las negociaciones (del salario mínimo) para aliviar un poco la desgastada economía de los trabajadores”.
En términos absolutos los sindicalistas demandan un incremento de 922 córdobas al salario básico, lo que significaría un ajuste del 53 por ciento, explicó Jarquín.
De no lograrse a corto plazo dicho acuerdo en las negociaciones, Jarquín aseguró que la demanda de reajuste podría superar los mil córdobas.
“La canasta ya no va a tener un incremento de 922 córdobas, sino que superaría los mil córdobas”, precisó.
Esta misma solicitud hizo el representante del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), Luis Barbosa, quien se mostró cauteloso al afirmar que esperan un respaldo total por parte del Gobierno a su propuesta de reajuste salarial.
Por ley, la Comisión Nacional del Salario Mínimo debe reunirse cada seis meses para realizar el respectivo ajuste en la paga mínima.
La mesa negociadora, que se encargará de revisar y definir el salario mínimo para nueve sectores de la economía nacional, se instaló el pasado 24 de julio y en ella participan representantes del Gobierno, empresarios y sindicalistas.
TEMEN NEGOCIACIÓN “BAJO LA MESA”
El presidente del Consejo Permanente de los Trabajadores también expresó su preocupación de que el Gobierno esté negociando “por debajo de la mesa” con el sector privado para presentar en conjunto una sola propuesta de reajuste al salario mínimo.
“La desgracia de este tipo de país es que el Gobierno se siga entendiendo con los empresarios a espaldas de los trabajadores”, acotó Jarquín.
En ese sentido, el presidente del Cosep, José Adán Aguerri, negó ayer que estén en negociaciones con el Gobierno, sino más bien lo instó a “tener prudencia” para evitar el cierre de más empresas, debido a la alta carga salarial.
Aguerri recordó que debido al aumento de más del 30 por ciento en el salario mínimo, aprobado por el Gobierno el año pasado, ocasionó —en parte— que varias empresas cerraran operaciones, situación que dejó a miles en el desempleo.
“El Gobierno debe cuidar el empleo. El año pasado se hizo un alto reajuste al salario y eso no significó que la inflación se detuviera. Además, recordemos que este reajuste sólo beneficia al sector formal, y no al amplio sector informal”, expresó.
El líder empresarial recordó que “no existe ninguna mesa negociadora de salario mínimo, porque al final es el Gobierno el que decide en cuánto se hace el reajuste”.
El incremento al salario mínimo aprobado en enero pasado y en vigencia desde febrero, alcanzó el 15 por ciento, tras un acuerdo firmado sólo entre el Gobierno y los sindicatos afines.
En el país existen nueve salarios mínimos para los sectores económicos, pero el salario mínimo promedio vigente asciende a 1,901 córdobas, que sólo cubre alrededor del 16 por ciento del valor de la canasta básica, equivalente a 8,600 córdobas hasta junio.