Con un compás geométrico incrustado en la sien izquierda llegó el pasado lunes al Hospital Antonio Lenín Fonseca, Randell Downs, de 14 años, cuya vida por fortuna, según los mismos médicos, no estuvo en peligro, ya que ayer mismo fue dado de alta después de una cirugía que le hicieron para retirar ese elemento extraño de su cabeza.
“El compás sólo penetró un centímetro y no hubo mayor compromiso cerebral, sino que se quedó clavado sólo en el hueso, sin compromiso intracraneal, lo que facilitó las cosas”, señaló el doctor Miguel Gaitán, subdirector de ese centro hospitalario.
RIÑA DE PRIMOS
El hecho, explicó Lovell Álvarez, progenitora del adolescente, ocurrió el domingo por la tarde en casa de su hermana Claudia, en el barrio Beholdeen, de Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur, cuando dos hijos de ésta, de 10 y 14 años, sostenían una discusión.
“Él estaba en la casa mirando televisión y sus dos primos estaban peleando, y el más pequeño agarró el compás de la mesa para pegarle a su hermano, y como Randell estaba en medio le pegó a él, yo estaba en mi casa y llegó y me dijo: mirá mamá, lo que me hizo Tyron”, señaló Álvarez, de 40 años.
El doctor Gaitán señaló que si el elemento extraño hubiese penetrado un poco más el área frontal, el desenlace hubiese sido fatal.
“Siempre estuvo consciente, afortunadamente él tuvo suerte de que no se incrustrara y le comprometiera el cerebro, eso es lo que llama la atención, si hubiese habido fuga de líquido hubiera provocado compresión del cerebro”, manifestó.