Los “fast food” de Nueva York obtuvieron ayer una suspensión temporal de la obligación de revelar la cantidad de calorías de cada plato que sirven, una medida que las autoridades de la ciudad consideran indispensable para luchar contra la obesidad galopante.
Tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Distrito Sur de Manhattan debatieron durante una hora con los abogados de las partes querellantes: la Unión de Dueños de Restaurantes del Estado de Nueva York (NYSRA) y el departamento de salud pública de la ciudad de Nueva York, antes de decidir suspender la aplicación de la norma por un período “corto” pero indeterminado.
La obligación se aplica a cadenas de comida rápida que cuentan con más de 15 establecimientos a nivel nacional, como los McDonald’s, Pizza Domino’s, Chipotle o TGI Friday.
Algunas cadenas como Starbuck’s ya comenzaron a especificar la cantidad de calorías de cada artículo con etiquetas pegadas sobre cada paquete.
Otras marcas son más reticentes y se hicieron representar ante los tribunales por los abogados de la asociación de los dueños de restaurantes, que cuenta con 3 mil miembros en la ciudad de Nueva York y 7 mil en el Estado. En principio, la ciudad puede aplicar multas a partir del 6 de junio próximo si constata que no se respetó la ordenanza municipal.
En 2007, las grandes cadenas de restaurantes representaban más de la tercera parte de los platos servidos en la ciudad. En promedio, una comida servida en esos “fast food” excede en 300 calorías la cantidad de 750 recomendada para una dieta normal. A menudo tienen el doble.