Un año ha pasado desde que el presidente Daniel Ortega anunciara su apoyo a la conservación de las ballenas, sin embargo aún no hay un documento oficial que certifique el compromiso.
Esto es lo que reclaman los jóvenes ambientalistas del Comité Ballena Azul (CBA), después de realizarse esta semana en Brasil la reunión del llamado Grupo de Buenos Aires que aglutina a los países conservacionistas de Latinoamérica en la Comisión Ballenera Internacional (CBI).
Yanina Castellón, representante del CBA, informó que en la reunión estuvo presente por Nicaragua Manuel Pérez, funcionario del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
A pesar de su presencia no saben qué posición tomará el Gobierno en la próxima cumbre del CBI. “No vemos una cosa clara del Gobierno, no se han pronunciado, queremos que el presidente Ortega diga con firmeza cuál es su posición y que quede establecida. El año pasado dijo que pertenecíamos al grupo de países conservacionistas”, expresó la joven ambientalista.
En la reunión de Brasil los participantes destacaron la importancia de lograr un acuerdo mundial sobre la conservación de los cetáceos. En ese sentido acordaron que era necesario mantener vigente la moratoria a la caza comercial de ballenas, el uso no letal de las mismas, el fin de la caza por supuestos fines científicos y respeto de los santuarios de ballenas establecidos.
Los miembros del Comité Ballena Azul creen que la protección de las ballenas, por parte de las autoridades nicaragüenses, es importante porque se aprovecharía la oportunidad para desarrollar el avistaje de cetáceos. Nicaragua es el único país en América continental que teniendo como visitantes migratorios a las ballenas no desarrolla esta forma de turismo.
“Vamos a presionar para que exista algo oficial, no podemos quedarnos a esperar”, concluyó Yanina Castellón.