El senador demócrata Barack Obama se distanció ayer más de su polémico ex reverendo Jeremiah Wright, al señalar que está “indignado” con sus comentarios del lunes en el Club Nacional de Prensa de Washington.
“Estoy indignado por los comentarios que se hicieron y apenado por el espectáculo que vimos ayer”, apuntó el senador por Illinois en declaraciones a los medios.
Wright acusó a los que lo critican de haber lanzado un ataque no contra él, sino contra la Iglesia negra de Estados Unidos.
El reverendo de 76 años, que casó a Obama y bautizó a sus dos hijas, se convirtió en una figura polémica después que saltaran a la luz extractos de varios de sus sermones pronunciados hace algunos años, en los que decía cosas como que EE.UU. había sido en parte culpable de los atentados del 9/11 del 2001 contra Washington y Nueva York, por su política internacional.
En otro de sus sermones, Wright invitaba a los afroamericanos a entonar “Dios maldiga América” en lugar del tradicional “Dios bendiga América”, por lo que él considera racismo todavía rampante en el país.
El pastor se negó ayer a pedir disculpas por esos comentarios y dijo que se habían sacado de contexto. Además, defendió su sugerencia de que Estados Unidos había inventado el virus del sida como una forma de genocidio contra las minorías.
“Fue más que simplemente defenderse”, apuntó el senador afroamericano, quien añadió que “lo que me quedó claro es que (Wright) está presentando una visión del mundo que contradice quién soy y lo que defiendo”.