Vicente Padilla levantó algunas cejas mientras arribaba a 121 envíos ante Minnesota, forjando la mejor faena de un pitcher de Texas desde el año 2005.
¿Qué tanta cuerda mostrará el nica en su próxima salida ante los Atléticos?
Esta no debería ser una preocupación, considerando que dispondrá de cuatro días de descanso y volverá a la colina el quinto.
Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la atención que llevan los equipos sobre el número de pitcheos que realiza un lanzador en un partido, no es una simple paranoia.
“Usted se puede lesionar al hacer un envío, pero las probabilidades suben entre los 110 y 120 disparos en un juego”, dice Jon Leshanski, quien ilustra su argumento con el staff as de los Marlins en el 2003.
Ese año, A. J. Burnett cruzó la frontera de los 115 envíos 17 veces. Para finales de agosto tenía 191 innings. Para septiembre estaba en la lista de lesionados.
“A Burnett, igual que a Jack McDowell, Wilson Álvarez, Alex Fernández, Greg Hibbart y Bobby Thigpen, los dirigió Jeff Torborg y todos ellos vieron acortarse sus carreras por el excesivo uso que se les dio”, agrega Leshanski.
¿Y cuál es el récord de más envíos en un juego? El 12 de septiembre de 1962, Tom Cheney, de los Senadores de Washington, hizo 228 disparos en un partido que se fue a 16 innings contra los Orioles.
El último gran registro debe ser el conseguido por Tim Wakefield, de Pittsburgh, quien hizo 173 envíos ante Atlanta el 23 de abril de 1993 en 10 entradas.
Luis Tiant hizo 163 disparos en el cuarto juego de la Serie Mundial de 1975 ante los Rojos, pero esas cifras ya no se ven. Hace unos años, David Cone llegó a 140 y fue escándalo.
Padilla realizó una admirable demostración de consistencia, pero ojalá no tenga repercusiones negativas para su futuro.
Claro, sería mejor que una labor así, no se repita.