Los asentamientos en la capital están incomunicados y enfrentan graves riesgos de contaminación e inundaciones, según las investigaciones presentadas por egresados de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
En el asentamiento Naciones Unidas no hay drenaje pluvial ni alcantarillado sanitario, y las aguas negras, más otros desperdicios sólidos, van a parar a los cauces que no están revestidos. La situación en el barrio Enrique Bermúdez, popularmente conocido como barrio 3-80, es igual o peor.
Según Bayardo Suazo, investigador y egresado de la carrera de Arquitectura en la UNI, en el “3-80” se requieren más de tres millones de dólares para “aliviar” los problemas viales que mantienen a los pobladores de esa zona en serio riesgo de inundaciones y de afectaciones a la salud.
En el área de los barrios Carlos Núñez, Golfo Pérsico y parte sur de Villa Argentina hay más de un centenar de familias que están asentadas sobre el derecho de vía del cauce y sobre la zona de ampliación de la pista que va al Instituto de la Juventud. Ahí, la mayor amenaza son las inundaciones, indicó Marcela Galán, egresada de Arquitectura e investigadora.
Esa invasión a las áreas decretadas como derecho de vía también es el impedimento para la ejecución de la Carretera Costanera, que comunicaría a Managua con Granada, según los datos de funcionarios municipales.
La situación de más de dos mil viviendas en el barrio Camilo Ortega y siete anexos aledaños a esa zona también es crítica, porque están en pésimo estado y la infraestructura vial es pésima porque sólo hay dos kilómetros “mal” revestidos, de acuerdo al diagnóstico de los investigadores de la UNI.
Las investigaciones, según explicó la coordinadora del convenio de colaboración entre la Alcaldía de Managua y la UNI, Heimdall Hernández, fueron realizadas por más de ochenta estudiantes en una veintena de asentamientos en la capital.
Aunque aún falta una segunda etapa de las investigaciones, la construcción de vías de comunicación y la instalación y mejoramiento del sistema de drenaje pluvial y alcantarillado son las deficiencias con mayor frecuencia en los asentamientos ilegales de la capital, que casi suman los trescientos.
El Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, estuvo presente durante las exposiciones de los investigadores. Según declaró, la realidad reflejada en los estudios concuerda con las demandas que aún no han sido cubiertas por la comuna.
Marenco indicó que anualmente la comuna destina cerca de 600 millones de córdobas a proyectos municipales. No obstante, con esa inversión, se requerirían como veinte años para “ordenar” Managua, una ciudad que a la fecha tiene 641 barrios.
El alcalde también criticó directamente que el Gobierno esté construyendo casas sobre el viejo centro de Managua, epicentro del terremoto de 1972. A juicio de Marenco, el programa Casas para el Pueblo, que contempla la construcción de unas mil viviendas de pequeñas dimensiones, debió ejecutarse en otras zonas, para proteger las áreas verdes de la ciudad.