Un día después de haber ofrecido la mejor exhibición para un tirador de los Rangers en casi tres años, los veloces disparos de Vicente Padilla aún golpean la zona de strikes y continúan capturando elogios.
Padilla esquivó siete hits, con dos ponches y dos bases, rumbo a una lechada 10-0 ante Minnesota, la primera de un tirador de Texas desde la forjada por Kenny Rogers contra los mismos Mellizos el 14 de mayo del 2005.
“Los Rangers jugaron su mejor partido de la temporada, al obtener una blanqueda de Padilla y la mayor cantidad de carreras anotadas en un juego sencillo en tres semanas”, escribe Jeff Wilson, del Star-Telegram.
Evan Grant, de The Dallas Morning News y el más ácido crítico que ha tenido Padilla en Texas, también lo elogió ahora.
“Las dudas sobre si los Rangers pondrán recuperarse en esta campaña y sobre si Ron Washington podrá conservar su trabajo, aún persisten, pero al menos por un día, Vicente Padilla hizo que el equipo olvidara todos sus problemas”, señala Grant.
T. R. Sullivan afirma que al concluir el octavo inning, el mánager Washington preguntó a Padilla si deseaba tirar un inning más y el nica dijo que trataría.
“Estaba sonriendo”, indicó el mentor. “Padilla usualmente no sonríe”. Sullivan agrega que “los Rangers no han tenido muchas razones para sonreír en los últimos días (tras perder 8 de 10 juegos), pero Padilla cambió eso el domingo con su blanqueada en el Rangers Ballpark”.
¿CUÁL FUE LA CLAVE?
Una vez que superó los problemas de control al inicio del juego —hizo 21 lanzamientos en el primer episodio—, Padilla pudo establecer su bola rápida como su principal recurso y los Gemelos se fueron hacia atrás.
“Vinny estuvo bastante bien. Lanzó su bola rápida durante todo el juego y eso (lanzar bien) es lo que puede hacer cuando usa su bola rápida”, indicó el mánager Washington.
El columnista Grant va directo al punto cuando dice que “los Rangers han pasado más de tres años tratando de convencer a Padilla de que su ‘recta-sinkeada’, lanzada a ambos lados del plato, es esencial para su éxito”.
Luego de su lechada del domingo, Padilla debe estar claro.