Nicaragua volvió a romper marca en el competitivo mundo del tabaco hecho a mano, al conocerse los resultados del ranking anual de la revista Cigar Aficionado, en su edición de febrero. Entre 45 finalistas, el equipo de expertos de la publicación le otorgó el primer lugar al tabaco número 9, de la Serie Padrón Aniversario 1926.
Este número 9, de la Serie Aniversario 1926, corresponde a una línea especial de tabacos de lujo, bautizada así en honor al año en que nació su creador, José Orlando Padrón. Al año sólo se producen alrededor de 120,000 unidades, entre una producción anual de 5 millones de tabacos.
Ese puro, enrolado y empacado en la fábrica de Estelí, alcanzó 97 puntos, “la puntuación más alta que hemos dado” a la producción de un tabaco en muchos años, según señalaron los editores de Cigar Aficionado, superando a fuertes contendientes de Cuba, República Dominicana y Honduras, entre otros países productores.
Es un puro enteramente nicaragüense. La capa, tripa y banda, que se utilizan para elaborar esa línea Aniversario 1926, se cultivan en suelos nacionales, en Jalapa y Estelí, en fincas del propio Padrón o de unos pocos proveedores.
Ésta es la segunda vez, en cuatro premiaciones anuales, que un tabaco producido por la familia Padrón es nombrado el “Mejor del Año”. La primera vez fue en el ranking anual 2004 con el tabaco 40 Aniversario, de la Serie Padrón 1926. Y, en las dos ediciones siguientes, se colocó entre los tres mejores del mundo.
Don Orlando Padrón confiesa estar satisfecho con la distinción. “Esto que hacemos es un arte, a mí me satisface porque sé que los fumadores se sienten alegres y nosotros lo que queremos es que la gente se sienta bien”, comenta Padrón a LA PRENSA, durante una gira de trabajo por la fábrica y las plantaciones.
José Orlando Padrón, nacido en Cuba y próximo a cumplir 82 años, emigró a España en 1961 y luego hacia Estados Unidos, donde instaló una modesta fábrica de puros en 1964. Tres años después, en 1967, llegó a Nicaragua por primera vez para conocer la zona de Jalapa, donde se emprendía un proyecto de cultivo de tabaco.
“El secreto del éxito es trabajar mucho y estar atento a los problemas; hay un refrán que dice: ‘El que tiene tienda que la atienda, si no mejor que la venda’”, enfatiza Orlando Padrón.
LO MERECEMOS
Para el hijo del patriarca de Padrón Cigars, Jorge Padrón, la nominación “es un gran orgullo para nosotros y para Nicaragua; ustedes han visto el esfuerzo que se hace para producir el tabaco que elaboramos, ya es la segunda vez que sacamos el tabaco del año; la primera vez fue en el año 2004 que sacamos el primer lugar con el 40 Aniversario”.
“Nunca hemos dejado de estar en los tres primeros del mundo y eso para nosotros es un orgullo y para nuestros fumadores también para que vean que son productos de calidad”, enfatiza Jorge Padrón, quien se perfila como el sucesor de don José Orlando al frente de la empresa familiar.
“Al final el fumador es quien tiene que ver si la puntuación es consistente con lo que está fumando y eso es lo que más nos enorgullece que los fumadores están viendo que de verdad lo merecemos”, agrega.
LA SEGUNDA CUBA
La primera vez que José Orlando Padrón puso pies en Nicaragua, en 1967, fue a instancias del empresario nicaragüense Roberto Martínez, quien había llegado antes a Miami, con rumbo a Europa, y se reunieron para enseñarle algunas muestras de tabaco que cargaba en un par de maletas.
En ese momento —recuerda Padrón—, tomó unas cuantas hojas e hizo lo que solía hacerse en Cuba cuando se quería degustar un cigarro, las rodó sobre el muslo derecho y las encendió. “En mi segundo puff, le dije a Martínez, estoy fumando tabaco de la segunda Cuba”.
En 1970, Padrón tomó una decisión riesgosa, cerró la planta en Miami y trasladó su producción a Nicaragua. Hoy han transcurrido 38 años y sus inversiones son cuantiosas. Tiene cuatro fincas, una de ellas destruida por el huracán Mitch; alrededor de veinte naves y una planta donde emplea a 350 personas, la mayoría mujeres. Si suma al personal de campo, totalizan casi 600. La producción anual alcanza cinco millones de unidades.
“Llevamos en Nicaragua 37 años y espero estar aquí otros 100 años más. Nosotros, cuando hubo la oportunidad de irnos de Nicaragua no nos fuimos y estuvimos durante la guerra, con todo mundo hemos trabajado y pienso que la función nuestra aquí es producir los mejores productos posibles”, expresa Jorge Padrón.
“Para mí es lo más sencillo, no hay otra forma que seguir como estamos y hay que esperar que las cosas se resuelvan de una forma que se pueda resolver y que haya respeto para los inversionistas, eso es lo más importante”, agrega.
LA CALIDAD ANTE TODO
Desde su fundación, en 1964, la filosofía de la empresa es velar por la calidad, no por la cantidad. Según don Orlando, en Cuba se consideraba antaño que en un millar de tabaco podría existir un cinco por ciento considerado “no bueno”, tomando como punto de partida que se fabrican a mano.
“En el caso nuestro no creo que haya llegado nunca ni al uno por ciento, porque se vigila la calidad. Pero, le hemos dado la libertad a todos los fumadores de que si encuentran un tabaco malo en una caja, que se fumen otro y si les pasa igual, entonces que nos devuelvan la caja y nosotros le mandamos una nueva”, asegura el patriarca de Padrón Cigars.
Su hijo Jorge va más allá, al señalar que “cuando Padrón saca un nuevo producto al mercado, ya tenemos la confianza de nuestros clientes, ellos saben que no los vamos a defraudar con la calidad. Mi padre nos ha dicho que para ganarse a un fumador, para ganarse a un cliente, son muchos tabacos los que hay que vender, pero para perderlos son pocos. El reto de nosotros es mantener a estos fumadores que hemos logrado conquistar, porque confían en nosotros”.
Y a este propósito se incorpora la familia. Jorge Padrón enfatiza que en la empresa, “toda la familia, mis hermanos, mis primos, estamos en contacto para saber cuáles son sus opiniones (de los clientes) si hay quejas, para estar al tanto de lo que pasa en el mercado. Eso nos ha ayudado mucho a nosotros”.
ÚLTIMA CREACIÓN EXITOSA
El producto más reciente de la empresa es el Perfecto, un tabaco que salió a la venta en noviembre del año pasado y que obtuvo 95 puntos en febrero, según la puntuación asignada por Cigar Aficionado. La iniciativa de este tabaco, que es elaborado por una sola pareja de bonchera y enroladora fue de Jorge Padrón, apoyada por su padre don José Orlando.
“El tabaco ha sido un éxito total”, expresa complacido Jorge, quien no se atribuye tal éxito por entero. “Bueno, a mí no me gusta decir que fue idea mía, porque vos sabés como son los negocios de familia. Aquí no hay decisión que se tome que sea de una persona, consulto con mi padre, con mis hermanos y entre todos tomamos las decisiones. Probablemente la idea del Perfecto yo se la presenté a mi padre y como que no le gustaba, pero al fin se dio cuenta que era bueno hacerlo y lo hicimos”.
SACANDO PASO A LA RECESIÓN
Este año todo marcha sobre ruedas para la familia Padrón, no obstante, don Orlando muestra cierta preocupación alrededor de las noticias que escucha y mira día a día, ya sea en Miami o en Estelí, sobre la economía estadounidense, el principal mercado del tabaco, y sus señales de recesión.
No obstante asegura que en el negocio del tabaco aún no hay efectos directos. “En la cuestión del tabaco nosotros estamos estables, no sé si será que cuando los problemas de la recesión a la gente le da por los nervios y fuma más; entonces digo, no le temo a la recesión, fúmese un Padrón”. Y ríe de la ocurrencia.
Pero, sigue latente la preocupación. “Hay un refrán que dice: ‘Cuando los Estados Unidos estornudan, América Latina tiene pulmonía’. Hasta ahora, en el negocio nuestro nos mantenemos más o menos al nivel del año pasado, pero si la cosa sigue (mal) no sabemos qué puede pasar, a lo mejor se nos bajan las ventas, pero bueno, vamos a ver cómo hacemos. Yo no le tengo miedo a eso porque funciono dentro de las adversidades, que es lo que tiene que hacer un hombre de negocios. Cuando los problemas son más graves es cuando uno tiene que esforzarse por vencer todos los obstáculos, gracias a Dios, bajo las adversidades siempre he trabajado”, agrega don Orlando.
EL IMPUESTO
Otra inquietud en la industria del tabaco proviene del Congreso estadounidense, donde desde el año pasado se viene promoviendo una iniciativa de ley, que propone aumentar la tasa de impuesto a cada tabaco importado, para contribuir a un fondo de salud para los niños de Estados Unidos.
Este nuevo impuesto gravaría con un dólar cada tabaco importado, monto que los productores y exportadores de Nicaragua, Honduras y República Dominicana, entre otros, han calificado como “el camino a la quiebra” de la industria tabacalera artesanal.
Don José Orlando Padrón dice que “estamos dando una batalla” y refiere que han peleado porque no les carguen impuestos similares a los que se pondrán a las grandes compañías productoras de cigarrillos o puros. “Hay que ver una cosa, una máquina de cigarrillos o de tabaco puede hacer en un día lo que yo hago en un año, porque es máquina, no tiene que pagar mano de obra”.
“Sería triste que por un empecinamiento (de los demócratas) tengamos que dejarle de dar esa ayuda a los niños de los lugares donde estamos trabajando y estamos haciendo una buena labor”, lamenta Padrón.
Jorge, quien ha estado en el cabildeo con demócratas y republicanos, en favor de la industria de tabaco hecho a mano, asegura que los fabricantes de tabaco a mano están dispuestos a aceptar un impuesto hasta del 112 por ciento, que equivaldría a 13 centavos de dólar por unidad importada.
“La batalla no se ha terminado y no creo que termine este año. Ya sabemos que hay dos candidatos (Barack Obama y Hillary Clinton), que han dicho que si ganan la elección aceptarían la propuesta que han promovido los congresistas demócratas y eso no es bueno para la industria del tabaco”, reconoce Jorge Padrón, quien destaca que “nosotros no es que nos opongamos a contribuir a la causa, lo que queremos es que se haga de forma justa y eso es lo que estamos peleando”.