Al juicio oral y público la joven originaria de Rumanía, Cristina Adriana Reinbold, de 21 años, llegó con sorpresas: admitió los hechos y se declaró culpable por el delito de transporte ilegal de estupefacientes, sicotrópicos y otras sustancias controladas.
Reinbold fue detenida el 6 de febrero pasado en la terminal del aeropuerto internacional de Managua, cuando pretendía abordar el vuelo 314 con 60 paquetitos de cocaína, que dieron un peso de cuatro kilos aproximadamente.
La procuradora especial Ada Luz Valerio solicitó a la juez María Mercedes Rocha, suplente del Segundo de Distrito Penal de Juicio, imponga una condena de 13 años de presidio a la joven por ser ésta reincidente en el delito allá en su país de origen.
No obstante, Ramón Rojas, abogado defensor, rechazó la solicitud aduciendo que el documento presentado como prueba por la procuradora no es más que una fotocopia que no tiene validez y aprovechó para pedir a la juez benevolencia.
“No es lo mismo estar detenida en su país de origen que en un país extranjero. Ella pudo ser instrumento de alguien por su calidad de mujer, además debe tomar en cuenta el gesto de valentía de admitir los hechos”, señaló Rojas.
El abogado Rojas se sumó a la petición de la fiscal auxiliar Sugey Fúnez, quien solicitó se imponga a la acusada la pena mínima por el delito, como son 10 años de presidio.
Cabe señalar que la representante del Ministerio Público no señaló que la joven haya incurrido en agravantes del delito. La sentencia será notificada el 30 de abril.
La procuradora Valerio mencionó como agravantes del delito, el disfraz, pues la joven ocultó la droga en los palos de madera de unas hamacas, sin embargo, la defensa dijo que no cabe la agravante porque “nadie transporta la droga a la vista de todos”.