publicidad
Managua
12:30 pm
26.04.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
De pronto...¡hambruna!
Eduardo Enríquez
publicidad

No recuerdo una noticia —que no sea un desastre natural o un suceso repentino— que haya tomado tanta atención del mundo en tan poco tiempo.

Me refiero al cuento de la “hambruna”, que en pocas semanas se ha tomado las primeras páginas de los diarios del mundo.

Me sorprende lo repentino de la importancia que se le ha dado. Desde que el mundo es mundo ha habido hambrunas, pero ésta, que no es tal, sino la “amenaza” de una, ha puesto a hablar al presidente del Banco Mundial, organismos internacionales, presidentes, la revista Time, en fin, a todos. Es el tema de moda.

Y eso no es malo. Es bueno que el mundo empiece a tomar en serio este problema que desde siempre ha afectado a millones de personas todos los días. Lo que a mí me hace sospechar son las motivaciones. Si las motivaciones no son correctas, tampoco las soluciones lo serán.

El gran culpable de la amenaza de la hambruna parece ser, según todos los preocupados, el biocombustible.

La sección Domingo de LA PRENSA lo resumió en un reportaje con un interesante título: “El lado oscuro de la energía verde”.

Pero veamos, dicen, y no sólo en el reportaje de LA PRENSA, que el usar alimentos para producir combustibles hace que los granos, el azúcar, etc., aumenten de precio y que, al estar más caros los alimentos, los pobres no van a poder comprarlos.

Porque el problema no es escasez de producción, sino mayor demanda, porque ahora la gente no sólo se come el azúcar y el maíz (éste sólo en Estados Unidos), sino que lo pone en sus tanques de combustible.

Pero, ¿dónde están los más pobres? En los países agrícolas, que toda la vida han sufrido de los bajos precios de sus productos. ¿Acaso no es excelente que al fin sus productos cobren valor?

Porque el problema no es falta de producción. Aquí en Nicaragua, por ejemplo, hace algunos años el gobierno de Enrique Bolaños salió con un plancito llamado Libra por Libra. Sin mayor financiamiento y sin ampliar el área de siembra. O sea, sólo por efecto de la semilla mejorada del plancito, aquí se produjo tanto maíz que hubo un año que no se supo qué hacer con él. En esos años nunca se habló de altos precios de los frijoles, y hasta se exportaban. Nadie salía con el argumento troglodita de cerrar las fronteras.

Ahora los países del istmo van a hacer una cumbre para “enfrentar la hambruna”. Todos están con el “uyuyuy” de la hambruna porque los alimentos están caros.

Decirle a los nicaragüenses que se preocupen porque el maíz, la caña de azúcar y los frijoles tienen gran demanda y van a subir de precio es como decirle a los sauditas que se aflijan porque el petróleo está aumentando de precio.

Y ahí está el gran responsable. ¿Cómo no va a estar todo más caro si el petróleo vale cuatro veces más que hace unos años? Ah, pero a nosotros nos dicen que cuidado buscamos una alternativa de autosuficiencia, porque nos fregamos. Si te corrés te mato y si te quedás te tiro.

Pero, ¿por qué nos van a pagar el azúcar a 12 dólares y nosotros debemos pagar el petróleo a 118 dólares?

A mí me parece que en este cuento de la hambruna lo que estamos viendo es el efecto del poderoso lado verde ($$$) de la energía oscura. Allá los que agarren la vara.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda