Todavía en segundo lugar frente a Barack Obama en una competencia que no piensa abandonar, Hillary Rodham Clinton concretó un acto de sobrevivencia política en las primarias de Pensilvania, al obtener una victoria por amplio margen —54.6 por ciento, unos 9.4 puntos de ventaja— que mantiene vivas sus esperanzas de conseguir la nominación presidencial demócrata.
Ahora, la senadora por Nueva York debe enfrentar a Obama en Carolina del Norte, donde las encuestas favorecen al senador por Illinois, y a Indiana, donde la competencia es pareja.
Pero las primarias en Pensilvania fueron feroces. Ambos precandidatos realizaron una campaña negativa, sobre todo Clinton, de acuerdo a los expertos y eso ha endurecido las actitudes entre los demócratas, que aparecen cada vez más divididos, en momentos en que el virtual candidato republicano John McCain realiza una campaña para unificar a sectores conservadores y moderados en su agrupación política. Apenas una mitad de los partidarios de Clinton y de Obama han dicho que se sentirían satisfechos con la nominación del otro precandidato, según entrevistas a boca de urna efectuadas en Pensilvania.
En Pensilvania Clinton ganó 80 de los 158 delegados en juego, según análisis de The Associated Press., Obama consiguió al menos 66 y hay todavía 12 delegados que no han sido asignados.
En la batalla por la nominación, Obama lidera con 1,714.5 delegados, incluidos los llamados “súper delegados”, funcionarios del partido, gobernadores y legisladores. En cuanto a Clinton, ha conseguido 1,589.5 delegados, de acuerdo al conteo de AP.
Se requieren 2,025 delegados para obtener la nominación demócrata y de acuerdo a los expertos, es matemáticamente imposible que Obama o Clinton los obtengan en el resto de las primarias y asambleas de partido. Por lo tanto, sólo los súper delegados, unos 795 en total, pueden inclinar la balanza en favor de uno de los contendientes.
En entrevistas por televisión el miércoles en la mañana, Clinton señaló que aun cuando va detrás de Obama en votación popular, en número de estados ganados y en la cifra de delegados obtenidos, ella es la mejor candidata para derrotar a McCain, pues ha ganado en estados importantes, como Pensilvania, Ohio, Texas, California, Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey.
En cuanto a Obama, en un discurso en Evansville, Indiana, adonde viajó el martes en la noche, tras sufrir su derrota en Pensilvania, dijo lamentar que el enfrentamiento con Clinton “trivializa temas de mayor profundidad: dos guerras, una economía en recesión, un planeta en peligro y otros tópicos que nuestro país enfrenta”.
Los medios de comunicación señalaron ayer que la victoria en las primarias de Pennsylvania salvó la vida a la campaña de la senadora Hillary Clinton por la candidatura presidencial del Partido Demócrata.
El diario The New York Times señaló en su editorial que el camino a la victoria en Pennsylvania estuvo marcado por un deterioro del discurso político.
“La campaña que produjo otro resultado no concluyente, fue aún más mezquina, más vacua, más desesperada y más llena de promesas para ganarse el favor de los votantes que las contiendas que la precedieron”, indicó el editorial.
“Los votantes se están cansando de todo esto que degrada el proceso político y no funciona”, añadió. “Ya es tiempo de que Clinton reconozca que la insidia de la cual ella es la mayor responsable no hace más que perjudicarla a ella misma, a su oponente, al partido y a toda la elección en 2008”.
El diario The Wall Street Journal sostuvo en su editorial que la victoria de Clinton ayer en Pennsylvania “deja al descubierto las dudas acerca de las posibilidades de Obama si fuese el candidato en noviembre”.
“Al menos en Pennsylvania los demócratas mostraron que no están convencidos de que Obama sea el mejor candidato para enfrentar a los republicanos”, agregó el artículo.
“Si se toma en cuenta todo el bagaje negativo con el que carga Clinton y el hecho de que la mitad del electorado dice (en las encuestas) que jamás votaría por ella, lo que queda en claro es que Obama necesita mostrar que puede atraer a la clase media que no es liberal ni acomodada”, añadió.