Hechos recientes sugieren que la libertad de prensa y expresión en Nicaragua se está empezando a desvanecer. Estos derechos forman pilares fundamentales de una sociedad democrática. Son libertades que se tienen que defender desde la primera amenaza. Felicito a los medios de comunicación y grupos cívicos que han expresado públicamente su posición ante las amenazas contra la libertad de expresión. Todos los que aman la democracia deben levantar la voz, mientras puedan, para defender estos derechos. Sin libertad de expresión no hay democracia.
La lista de amenazas está encabezada por el uso del sistema judicial para fines políticos contra medios independientes y una campaña difamatoria en contra de un dueño de medio. Sin embargo, durante el año 2007 hemos escuchado muchas otras preocupaciones de los distintos gremios periodísticos y dueños de medios de comunicación al quejarse de lo que ellos califican como presiones a través del uso de la publicidad estatal. La falta de acceso equitativo a la cobertura de hechos noticiosos ha sido reportada constantemente. El uso de fuerzas de seguridad para evitar la cobertura de actividades oficiales ha dejado un mal sabor sobre el libre acceso de los periodistas.
Los creadores de opinión se han quejado que han tenido que cerrar sus espacios de participación ciudadana debido a presiones externas. Algunos miembros de la empresa privada nicaragüense, que han expresado sus preocupaciones legítimas sobre el estado de la economía o el problema de la energía, han sido satanizados públicamente. También las organizaciones civiles han denunciado un trato diferente para los asesinos de periodistas nicaragüenses, a los que el sistema judicial ha beneficiado con la figura de casa por cárcel o, más deprimente, con libertad definitiva.
Además, hemos visto ataques contra las radios Corporación, 15 de Septiembre, Ya, El Pensamiento y quizás haya más casos no reportados. Quienes atacaron a estas radios —todas coincidentemente en un espacio de pocas semanas— tenían cierto conocimiento de la forma de operar sistemas de radio y herramientas especializadas. Estos ladrones “comunes” robaron piezas claves, obligando a los dueños a hacer reparaciones costosas; afectando la economía empresarial. Más preocupante aún es que no se logren resultados de parte de las autoridades competentes para encontrar a estos ladrones de la libertad de expresión —porque esto es lo que son—. Los que cometieron estos crímenes no robaron sólo cables y repuestos de radio, sino que robaron horas y horas de tiempo para que los nicaragüenses se expresen de manera libre.
En la Costa Caribe nicaragüense una radio fue atacada por pedirle al pueblo que defienda su derecho al voto, que a fin de cuentas es una forma más de expresión —expresión de la voluntad popular—. Fue atacada por pedir que haya elecciones en esa región, unas elecciones que están cobijadas bajo el marco jurídico de la Constitución nicaragüense y de la Ley Electoral y que ahora están pospuestas bajo argumentos dudosos.
El artículo 66 de la Constitución nicaragüense dice: “Los nicaragüenses tienen derecho a la información veraz. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea de manera oral, por escrito, gráficamente o por cualquier otro procedimiento de su elección”. Por otra parte, el artículo 67 dice: “El derecho de informar es una responsabilidad social y se ejerce con estricto respeto a los principios establecidos en la Constitución. Este derecho no puede estar sujeto a censura, sino a responsabilidades ulteriores establecidas en la ley”. Y finalmente el artículo 68 establece que “…La importación de papel, maquinaria y equipo y refacciones (entre otros artículos) para los medios de comunicación estará exenta de toda clase de impuestos municipales, regionales y fiscales... Los medios de comunicación públicos, corporativos y privados no podrán ser objeto de censura previa. En ningún caso podrán decomisarse, como instrumento o cuerpo del delito, la imprenta o sus accesorios, ni cualquier otro medio o equipo destinado a la difusión del pensamiento.
Es importante expresarse para evitar que se coarte la libertad de expresión y se socave la base de la democracia. Cada vez que se cede en la libertad de expresión se deteriora el Estado de Derecho. Se debe exigir que se implemente y fortalezca el uso de la nueva Ley de Acceso a la Información. El sistema legal debe investigar los casos de robos e intimidación contra medios de comunicación, basándose en el derecho. Sin medios de comunicación no hay forma que un pueblo se haga escuchar. Lamentablemente, si el deterioro del derecho a la libertad de expresión no se atiende a tiempo, un pueblo terminará no sólo sin información, sino que podría ver afectados todos sus derechos fundamentales.
Si no se defiende la libertad de expresión, los medios de comunicación independientes correrán peligro. Como dice el cura en las bodas de película, “el que no esté de acuerdo que hable ahora o calle para siempre”. El que calla otorga y se hace cómplice.