Cuando Jorge Luis Ayestas, con voz de locutor, leía el brillante historial de Rod Carew en las Grandes Ligas, el otrora artista del bateo lo miró fijamente. Pero su postura fue quizá sólo un mecanismo de defensa, para resistir el caudal de emociones que seguro se le vino encima.
Lo que no pudo ocultar fue el orgullo por lo que hizo.
El panameño que convirtió el bateo en un arte llevado a su máximo nivel de expresión, se presentó ante el periodismo nicaragüense ayer en American College, y con esa facilidad con que descifraba pitcheos, se abrió de cuerpo entero y cambió impresiones con frases sencillas y directas, pero cubiertas de mucha humildad y respeto.
“Creo que sólo fui alguien que aprovechó bien las habilidades que Dios le dio. Siempre me empeñé en ser consistente y lo conseguí. Eso significa que si se trabaja duro, se pueden alcanzar los sueños que uno se propone”, indicó el siete veces campeón de bateo en las Ligas Mayores.
Carew recordó que salió de su Panamá natal a los 14 años y se fue a Nueva York con el deseo de convertirse en big leaguer. Y lo logró. Ahora trata de motivar a los jóvenes para que también luchen por alcanzar la cima del beisbol, las Grandes Ligas.
“Lo más importante en un país es la juventud, porque de ella depende el futuro. Así que estoy aquí para ayudar a que otros jóvenes alcancen el sueño que yo ya tuve. Creo que los jóvenes, si se les sabe guiar, son capaces de grandes cosas”, indicó.
Carew se presentó en la conferencia de prensa acompañado del Embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, lo mismo que del vicepresidente de Operaciones de Beisbol y Administración de las Grandes Ligas, Ed Burns, quienes también resaltaron los valores de Carew y del beisbol.
CLEMENTE, SU ÍDOLO
Cuando fue consultado en torno a los peloteros que tuvieron mayor influencia en su construcción como jugador, Carew se refirió al boricua Roberto Clemente y al cubano Tony Oliva.
“Clemente fue mi ídolo por la forma como jugaba al beisbol. Y Oliva me ayudó a (saber) cómo debía llevar la vida dentro y fuera del campo. Fuimos compañeros de cuarto (durante) diez años. Así que aprendí mucho de él”, reconoció.
El bateador de 3,053 hits en su carrera recordó que en una ocasión se encontró con Clemente, quien le dijo que Oliva decía que sería una superestrella. “Sé que lo serás, pero nunca dejés de ayudar a los jóvenes latinos”, le dijo Roberto.
Respecto a los esteroides y la actitud de José Canseco de revelar a través de un libro cómo éstos estaban afectando el juego, Carew tiene una posición clara.
“Ninguna droga debe ser permitida en el beisbol. No es justo. Uno tiene que jugar con las habilidades que el Creador le ha dado. Y sobre Canseco, estoy de acuerdo con lo que hizo. El beisbol necesita estar limpio”, reveló.
El Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1977 señaló que la clave para ser consistente a través de toda su carrera fue también ser consistente en los entrenamientos.
“Nunca quise ser un bateador de .250 ó .290. Quería batear .300 y para eso tuve que entrenar muy duro”, indicó.