(La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse).
Otto von Bismark (1815-1898) político alemán.
“La libertad de prensa es un derecho humano fundamental, cuyo ejercicio determina el respeto a todas las libertades consagradas en la Carta de las Naciones Unidas, proclamada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.
La libertad de prensa también es garantizada por la Constitución Política de la República de Nicaragua”.
Esto lo leí en el Código de Ética del Diario LA PRENSA, el cual recomiendo a los estudiantes de periodismo y a los comunicadores que trabajan en los medios oficialistas, que no comprenden que si no defendemos este derecho sencillamente tomaremos la “tiradora” al revés, y la pedrada la daremos en contra de nosotros mismos.
Uno de los costos políticos más grandes que ha tenido que pagar el coronel Hugo Chávez, en Venezuela, fue no renovar la licencia de un canal de televisión, (RTV), como represalia política.
En Nicaragua el militar tuvo el descaro de visitar LA PRENSA y de forma cínica decir: —Daniel, ellos están haciendo su trabajo—.
Digo cínica porque públicamente avaló la sentencia absurda, en que por primera vez en la historia, las “perjudicadas” no son mencionadas, por ningún lado, así que “suponen” y “supone” el juez que estaban refiriéndose a ellas.
Y aquí es donde se le ve “la cola al zorro”, con el hecho de que alguien “suponga” que se refieran a él, puede ganar un juicio en los tribunales sandinistas.
Me recuerda la censura del coronel Aberto Luna, que prohibía mencionar el continente africano, porque Fidel Castro andaba de visita en Tanzania.
Desde mi punto vista, esta sentencia política es para “medir el pulso” de hasta dónde estamos dispuestos a tolerar los nicaragüenses el secuestro de un derecho fundamental.
En Nicaragua existen varias escuelas de periodismo que deben pronunciarse al respecto.
Ya leímos el pronunciamiento de la Unión de Periodistas de Nicaragua, de El Nuevo Diario, faltan las otras organizaciones del gremio.
Los dueños de radios tienen que decir “esta boca es mía”, así como los corresponsales extranjeros... los cronistas deportivos... todos deben alzar su voz de protesta, porque mañana cualquiera puede estar en la picota.
La denuncia y protesta no sólo tiene que ir dirigida contra el juez de horca y cuchillo, sino contra la organizadora de toda la trama, Rosario Murillo, que indiscutiblemente ha fracasado con su política de secretismo y ha entrado a la fase de represión judicial.
“La libertad de información y de prensa se protege en la medida en que los medios informativos y los periodistas desempeñen su trabajo profesional con un elevado sentido de responsabilidad, veracidad y profundidad en el contenido de sus notas e investigaciones”, dice LA PRENSA en su Código de Ética.
Por lo tanto es responsabilidad nuestra decir con responsabilidad, veracidad y profundidad lo inocuo y dañino de esta sentencia judicial.
Para que no tengamos después que llorar como niños, lo que no pudimos defender como hombres.