“Estar al lado del Papa Benedicto XVI como monaguillo ha sido una bendición para mi vida y mi vocación al sacerdocio, fue un regalo que Dios me ha concedido, lo cual estoy extremadamente agradecido con Jesús”, fueron las palabras que con emoción expresó el seminarista nicaragüense Enrique Salvo, quien conversó con LA PRENSA tras servir a Su Santidad durante la misa que celebró en el estadio de los Yankees de Nueva York.
Salvo integró un grupo conformado por cuatro jóvenes seminaristas que sirvieron de monaguillos al Pontífice, durante las actividades eucarísticas celebradas en el Yankee Stadium, donde más de 60 mil fieles abarrotaron el parque de pelota para escuchar su homilía.
Salvo dijo que estar cerca del Papa durante toda la actividad “fue como estar en el cielo, ha sido el momento más lindo que he podido experimentar durante toda mi vida; puedo asegurar que me sentí en el cielo”, reiteró.
El nicaragüense, quien realiza estudios sacerdotales en Nueva York, dijo que tuvo la oportunidad de conversar con el Pontífice, quien le obsequió un rosario color blanco con las insignias del Papa y lo saludó con mucha emotividad.
“Cuando recibí su bendición me llené de paz, me sentí lleno completamente; sólo sentí emoción, gozo y paz... estoy tan agradecido con Dios”, relató Salvo, de 35 años.
“Desde que me escogieron para el trabajo yo sentía que una de las razones por las que Dios me puso en ese lugar tan bendecido era para que yo orara por Nicaragua. Entonces a la hora de estar en el altar con el Santo Padre, mientras él consagraba la Eucaristía, yo le pedí mucho a Dios por la paz de nuestro país”, afirmó el joven seminarista.