El ex obispo católico y Presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, pidió este lunes perdón a la Iglesia católica por el “dolor” que causó su desobediencia a las leyes canónicas, al haberse lanzado a la carrera presidencial.
“Si mi actitud y mi desobediencia a las leyes canónicas causaron dolor, pido sinceramente perdón a los miembros de la Iglesia”, precisó Lugo en declaraciones a periodistas.
Lugo, suspendido “a divinis”, (no puede ejercer sus funciones sacerdotales) por desobedecer al Vaticano, dijo que no sabía todavía cómo responder cada vez que le preguntan cómo serán sus relaciones con los dirigentes de la influyente Iglesia católica en el futuro.
“Cada vez que me hacen esa pregunta es una punzada en el corazón”, dijo este lunes en los estudios de Fe y Alegría, una radio católica.
El izquierdista Lugo, quien ganó el domingo con 40.8 por ciento las elecciones en Paraguay, donde no se permiten ministros de culto como candidatos, presentó su renuncia al Vaticano en diciembre de 2006, pero la Santa Sede no le aceptó y le recordó que su juramento es “de por vida”.
“La sanción ‘a divinis’ (contra Lugo) que impide al sacerdote ejercer en adelante las funciones sacerdotales, le constituye una sanción y no una facultad” del Vaticano, señaló un comunicado divulgado en Asunción por la Nunciatura Apostólica una semana antes de las elecciones. En ese comunicado, el Vaticano reiteró que un triunfo de Lugo en las elecciones no modificaría “la medida disciplinaria”.
AL FRENTE DE VARIOPINTA ALIANZA
El éxito o fracaso del futuro gobierno de Fernando Lugo mucho dependerá del equilibrio entre los múltiples intereses dentro de su coalición y la convivencia con un Partido Colorado que aun herido por su primera derrota electoral en 61 años, no le hará fácil la tarea.
El ex obispo católico puso fin a seis décadas de régimen unipartidista de los “colorados”, que además, fueron el sostén político de la dictadura de tres décadas de Alfredo Stroessner. Esta fuerza luego ganó todas las elecciones tras su caída en 1989.
“Terminó la transición hacia la democracia plena con la caída del Partido Colorado y ahora comienza una etapa nueva que es buscar la gobernabilidad. La pregunta es cómo hará Fernando Lugo para gobernar con una alianza donde conviven derechistas, liberales, conservadores, socialistas, izquierdistas y hasta la extrema izquierda”, consideró el politólogo Carlos Martini.
La Alianza Patriótica para el Cambio (APC) que lidera Lugo se formó hace ocho meses cuando distintos sectores de la fragmentada oposición asumieron que debían hacer a un lado sus diferencias y unirse para derrotar al poderoso aparato político del partido gobernante.
El principal sostén de la APC es el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que impuso como vicepresidente a Federico Franco. Luego están ex colorados y una veintena de organizaciones de indígenas, campesinos y grupos de izquierda.
“Yo creo que para este Gobierno se impone el diálogo por necesidad. Hoy mismo, Lugo tiene que sentarse con su equipo, designar y planificar si quiere gobernar bien”, advirtió Gloria Rolón, del periódico Última Hora.
Lugo heredará un país donde el 42 por ciento de su población vive en la pobreza y la tasa de desempleo llega al 13 por ciento, mientras que cinco de cada 10 paraguayos no leen ni escriben, cifras que ubican a Paraguay como la nación más pobre de Sudamérica detrás de Bolivia.
“Los pueblos latinoamericanos cuentan con un hermano más”, manifestó ayer el presidente Daniel Ortega a Lugo, a quien llamó por teléfono, informó la Secretaria de Comunicación y Primera Dama, Rosario Murillo.