Un artista nos visita. No canta, pero deleitó con el sonido de su instrumento. No pinta, pero sus obras las compuso en un cuadro. Sí, se trata de Rodney Cline Carew, ese espectacular pelotero panameño que hizo de su swing una verdadera obra de arte. Casi inimitable.
El miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas vino anoche a Nicaragua acompañado por su esposa Marylin Levy.
La visita de Carew ha sido posible tras una gestión de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua y Major League Baseball (MLB).
Además de su esposa, Carew vino acompañado por cinco entrenadores, que junto a él ofrecerán a partir de hoy una serie de clínicas a jóvenes peloteros en Managua y Masaya.
“Cuando me preguntaron si iría a Nicaragua, les dije: ‘seguro que voy’”, declaró tras salir del aeropuerto de Managua.
Carew se convierte en uno de los pocos miembros activos del Salón de la Fama que nos visita.
Orlando Cepeda, Roberto Clemente, Willie Mays, Joe Dimaggio y Bob Feller, miembros del Salón de la Fama, también nos han visitado, pero cuando aún no tenían esa distinción.
El “mago” Ozzie Smith fue el último miembro activo de Cooperstown que vino a Nicaragua (junio del 2004).
Carew, retirado de las Ligas Mayores en 1985, tras 19 temporadas, resumió un promedio de .328 puntos, con más de 3 mil hits, siete títulos de bateo, 15 campañas consecutivas sobre los 300 puntos, un premio de Jugador Más Valioso (MVP) y 18 veces llamado al Juego de las Estrellas.
Su mejor promedio de bateo lo elevó a .388 en 1977, el más alto desde los .406 de Ted Williams en 1941.
Luego de su retiro, Carew ha trabajado como entrenador de bateo para los Angelinos y Cerveceros de Milwaukee.
Ha sido el único latinoamericano que ha tenido el mérito de que se le retiren su número (29) de dos equipos en la MLB: Mellizos de Minnesota y los Angelinos de California.
“Como latino, nosotros queremos impulsar el deporte, especialmente el beisbol”, dijo.
“Tenemos que ayudar a la juventud de aquí, para que ellos vuelvan a tener el interés de jugar a la pelota”, comentó.