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Benedicto XVI ora en la “Zona Cero”, donde estuvo el World Trade Center, destruido en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. (LA PRENSA/AP/K. WILLENS/POOL)
El Papa llamó a EE.UU. a reflexión y defender la vida
Santo Padre concluye intensa visita
Nueva York/EFE Y AFP
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Simbólica y emotiva oración

Benedicto XVI rindió homenaje este domingo a las cerca de 3,000 víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, rezando una oración a su memoria en el último día de su visita a Estados Unidos.

“Te pedimos que por tu bondad concedas la luz y la paz eternas a todos los que murieron aquí”, dijo el Papa tras arrodillarse unos minutos en silencio en el lugar de la tragedia. El Vicario de Cristo oró por “los que heroicamente acudieron los primeros, nuestros bomberos, policías, servicios de emergencia y las autoridades del puerto, y a todos los hombres y mujeres inocentes que fueron víctimas de esta tragedia simplemente porque vinieron aquí para cumplir con su deber”.

Benedicto XVI rezó frente al terreno aún sin edificar en el sur de Manhattan, donde se levantaban las torres gemelas del World Trade Center, derribadas hace casi siete años.

“Alivia también el dolor de las familias que todavía sufren y de todos los que han perdido a sus seres queridos en esta tragedia. Dales fortaleza para seguir viviendo con valentía y esperanza”, rezó el Santo Padre.

El Papa Benedicto XVI afirmó el domingo que cualquier decisión de la vida política no puede prescindir de la fe, durante su homilía en el estadio de beisbol de los Yankees en Nueva York, en el último día de su visita a Estados Unidos.

“Hay que rechazar la falsa dicotomía entre la fe y la vida política”, dijo el Papa, quien aseguró que “ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraer a la soberanía de Dios”.

Por ello, el Papa elogió un país donde “los católicos han encontrado no sólo la libertad para practicar su fe, sino también para participar plenamente en la vida civil, llevando consigo sus convicciones morales a la esfera pública, cooperando con sus vecinos a forjar una vibrante sociedad democrática”.

El Papa celebró este domingo una misa ante 60,000 personas en el estadio de beisbol de Los Yankees, donde habían oficiado sendas eucaristías Pablo VI, el 4 de octubre 1965, y Juan Pablo en 1979.

En su homilía, el Papa reiteró uno de los llamamientos que ha formulado durante su visita a Estados Unidos: la obligación de los católicos de defender el derecho a la vida y condenar el aborto.

Invitó a los fieles a “garantizar el respeto de la dignidad y de los derechos humanos de todo hombre, mujer y niño” en el mundo, “incluidos los de los más indefensos, como los niños que están aún en el seno materno”.

La defensa de la vida, la educación de los jóvenes y la atención a los pobres, enfermos y a los extranjeros, tiene que ser la base de la Iglesia en América, explicó.

Benedicto XVI también destacó el valor de la “autoridad” y de la “obediencia”, consideradas como “un obstáculo para muchos de nuestros contemporáneos, especialmente en una sociedad que justamente da más valor a la libertad personal”.

La “auténtica libertad” se encuentra sólo “cuando nos alejamos del yugo del pecado, que nubla nuestra percepción y debilita nuestra determinación, y ve la fuente de nuestra felicidad definitiva en Dios”, añadió Joseph Ratzinger.

En el mensaje que leyó en español, como lo ha hecho en las grandes ceremonias de este viaje, el Pontífice instó, asimismo, a los fieles a luchar contra todo aquello que les esclaviza, y empezar por su propio egoísmo y caprichos.

ATENCIÓN A LOS LATINOS

El Papa Benedicto XVI dedicó parte de su visita a Estados Unidos a defender los intereses de los fieles hispanos y consolidar el importante bastión que representan en ese país, donde la Iglesia católica es minoritaria con sólo la cuarta parte de la población.

Los problemas migratorios, que constituyen la principal preocupación de los 42 millones de latinos que viven en Estados Unidos, estuvo presente en varias etapas de la visita, incluyendo la reunión con el presidente George W. Bush.

Del contenido del encuentro en la Casa Blanca surgió una declaración común donde ambos destacaron la necesidad de “una política coordinada sobre inmigración, especialmente su trato humano y el bienestar de sus familiares”.

La Iglesia apoyó fuertemente a los inmigrantes clandestinos en Estados Unidos, la mayoría latinoamericanos y católicos, que salieron a las calles hace dos años para pedir la regularización de los indocumentados.

Estimado en unos 42 millones de personas actualmente, es decir un 14 por ciento de la población, el número de hispanos se triplicará en 2050 para alcanzar 130 millones, es decir 29 por ciento de la población norteamericana.

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