Centenares de haitianos hicieron el sábado largas filas para recibir alimentos donados por la ONU y otros países de la región, tras los cruentos desórdenes recientes por la falta y el precio de los productos de primera necesidad.
Empero y pese a la precaria calma, los grupos de ayuda dijeron que es cuestión de tiempo antes de que vuelvan a estallar los desórdenes y que las soluciones a largo plazo son cada vez más remotas.
“Los frijoles quizá duren cuatro días”, dijo Jervais Rodman, un carpintero desempleado con tres hijos pequeños que salió el viernes del patio de una iglesia con pequeñas bolsas de alimentos. “El arroz desaparecerá en cuanto llegue a casa”.
Rodman fue uno de los que tuvo suerte. Luis Elaine, de 48 años, apretaba un saco vacío tras ser informado en la misma iglesia que se habían acabado los alimentos. Lo mismo ocurrió en otros centros. “Espero que Dios proveerá algo”, dijo Elaine.
Los desórdenes callejeros de protesta por el encarecimiento de los alimentos y en los que murieron por lo menos 7 personas le costaron el cargo al primer ministro Jacques Edouard Alexis .