En las primeras horas de la noche del jueves, la Policía de Rivas trasladó a Río San Juan, al reo José Francisco Dávila Martínez, de 37 años, acusado de cometer los delitos de secuestro de menores y violación de una niña de 10 años.
La vocera policial Luisa Amalia Chavarría informó que el reo relató con pormenores la forma en que cometió el delito, consumado en un chagüital de la finca Palo Seco, en el municipio de San Miguelito, Río San Juan.
Según el acusado, llevó a las niñas a la finca referida el 13 de abril en las últimas horas de la tarde y perpetró el delito en la niña de 10 años, quien le suplicaba llorando que la dejara ir y no le hiciera daño.
Dávila Martínez, violador confeso, según la Policía, mantuvo bajo amenazas a las dos niñas, diciéndoles que si contaban algo en la finca, las llevaría a la montaña y allí las mataría.
La Policía menciona a un campista de nombre Julián y su mujer Eva (se desconoce el apellido), como las personas que se dieron cuenta del hecho y auxiliaron a las víctimas.
Dijeron las niñas a la Policía, que doña Eva, una señora de aproximadamente 40 años, les dio 50 córdobas y, aprovechando que el violador dormía plácidamente en un camarote, por la madrugada del día siguiente las montó en un camión lechero que se dirigía hacia Tipitapa.
Una vez en Tipitapa, las niñas, sin conocer a nadie, tuvieron contacto con una mujer que les ayudó a realizar una llamada telefónica con su abuelo paterno, en Cárdenas. Éste avisó a la Policía local y a los padres de las niñas, residentes en Santa Cecilia, Costa Rica.
Como la llamada telefónica se cortó, el abuelito sólo pudo escuchar que le pedían ayuda sus nietas, por lo que la Policía se encargó de averiguar el número telefónico de donde se produjo la llamada.
Una vez en Masaya, en la parada de buses El Coyotepe, las niñas solicitaron al busero que las llevara gratis a Rivas y, después de escuchar su historia, la señora Guadalupe Isabel Salgado, administradora del vehículo, y el conductor Héctor Luis García se encargaron de entregar a las pequeñas a la Policía local.
ESPOSA AYUDÓ
La capitán Chavarría añadió que la niña menor de seis años presentaba señales de abusos deshonestos.
La captura de José Francisco Dávila Martínez se llevó a cabo en Granada, el pasado jueves, con la ayuda de su esposa, Ingrid Patricia Aguilar Villalta, quien le habló por teléfono desde San Miguelito, diciéndole que se encontrarían en Granada el viernes.